lunes, 18 de enero de 2010

Nuestras elecciones...........




Uno no vive separado de la vida, por mucho que la analice o la observe a distancia. Formamos parte de un todo y estamos interrelacionados, incluso con aquellos que aparentan no tener nada que ver con nosotros. Por ello, a menudo llegan a nuestra vida situaciones o personas que nos plantean elecciones. Y con cada elección nos expresamos.

Ya no caben dudas de que en este mundo todo esta interconectado, todo esta en relación con todo.


Lo que hacemos y lo que pensamos esta influyendo y a la vez es influido por el conjunto de la existencia. El todo nos afecta y cada uno de nosotros afecta a ese todo, llámese universo, sociedad, país, barrio, familia, relaciones y uno mismo. Eso nos debe hacer pensar si, entre el Yo y la circunstancia, existe alguna separación.

Aunque formamos parte de un todo, cada día al levantamos, no nos encontramos con ese todo, sino con sus partes, con pequeñas proporciones de vida a las que decidimos prestar atención. Esto significa que nos convertimos en el observador que da sentido de realidad a nuestras experiencias. Esa es nuestra primera responsabilidad. Esa es la primera decisión: ¿con que actitud afrontamos la existencia? Ante ese maremagno caótico de azares, muchas personas escogen el papel de víctima. Ya que el mundo esta lleno de suertes e infortunios, pues ¡que le vamos a hacer! Entonces la vida se convierte en una barca que va según sopla el viento y en constante amenaza de deriva. Los victimistas creen que lo que hagan o dejen de hacer no va a cambiar las cosas y que, lo que tenga que suceder, sucederá, y por supuesto sucederá siempre lo peor. Ante esta evidencia inamovible, según su punto de vista, no cabe otro remedio que la queja o la resinación.

Otras personas, en cambio, deciden que la única manera de sobrellevar tanta incertidumbre existencial es controlándolo todo. No hay mejor manera de quitar incertidumbre que despejar incógnitas, planificar al detalle y anticipar los movimientos ajenos para evitar sorpresas emocionales. Con tal que todo ocurra según lo que tienen previsto, los controladores fuerzan las cosas, fuerzan al tiempo, se fuerzan a si mismas y fuerzan por desgracia a los demás.
Por suerte nos queda, al menos, una tercera vía: la de hacernos uno con el todo. Es decir, conjugar eso que llamamos circunstancias con nuestra capacidad creadora.

Es cierto que, lo observe o no, ahí fuera existe un mundo de leyes físicas y de fenómenos intangibles que capto a través de mis sentidos. Pero también es cierto que quien enseña a los sentidos es el observador, es ese Yo que decide y que piensa y siente sobre todo lo que le sucede. Por eso las cosas no son como son, sino como somos. Decía Séneca que la sabiduría radica en saber distinguir correctamente donde podemos modelar la realidad para ajustarla a nuestros deseos, de dónde debemos aceptar, con tranquilidad, lo inalterable, o sea, lo que es. Pero aceptar no debe confundirse con resignarse. Si algo nos hace creadores es la capacidad de transformar las cosas, no de soportarlas. Y no puede haber transformación sin aceptación previa. Quien más, quien menos ha intentado, sin éxito cambiar la naturaleza de las cosas y a los demás. Lo intentamos hasta que nos damos cuenta de que, para cocrear, partimos de lo que es y no de lo que debería ser.


Cuando Ortega y Gasset acuño su poderoso aforismo, añadió: "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo". Nuestro filosofo intuyo que las circunstancias no son algo que ocurre a pesar del individuo, sino una realidad relacional indivisible. No estamos en el mundo sino que el mundo esta en nosotros. Yo soy mis circunstancias porque, de la relación que establezco con ellas, nace una realidad. Y yo seré eso y no otra cosa. Lo bueno es que mañana puedo crearlo todo de otra manera.



2 comentarios:

Tara dijo...

Hola, lei tu post y me has sorprendido eso de que... mañana puedes crearlo todo de otra manera...pero claro esta, las hadas todo lo pueden .Un saludo Tara

Iván López dijo...

es bonito pensar en qué mañana todo se puede hacer de otra manera. Hay veces en las que sí. Otras en las que hay que esperar...La ilusión es una buena vitamina para seguir... BOnita foto de post...

;-)