jueves, 18 de junio de 2009

Sugus y Brandy

En este cortometraje su director nos dice...
"El primer desamor se arrastra dentro, ahí pernota. Sin saberlo su huella endurece cada día. Luego, con los años, vuelven las mismas luchas de entonces, pero ya nada es como al principio"


lunes, 15 de junio de 2009

Formas de amar





Todos los seres humanos desean ser queridos. Pero ¿Cuántos aman realmente?.

El amor es el camino. "Cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo". Proverbio chino.

Que hemos venido a este mundo a aprender amar es una verdad ascentral. La gran mayoría de los seres humanos siguen sin saber amar. Aprender eso no entra en nuestros planes de condicionamiento familiar, social, cultural, religioso, político y económico.

Como estudiantes nos hacen memorizar lo inimaginable. Luego nos preparan para ser profesionales productivos. Pero se olvidan de lo más básico. Así es como entramos en el mundo: sin saber gestionar nuestra vida emocional. Y si bien el éxito no es la base de la felicidad, ésta si es la base de cualquier éxito. Por el contrario nos hacen creer que el mundo esta lleno de gente malvada. Que no hay que confiar en los desconocidos. Que hay que tener siempre el freno de mano por lo que pueda ocurrir. Que lo importante es ocuparse de uno mismo e ir tirando. Así, el miedo, la frustración y el resentimiento van pasando de generación en generación, creando una cultura basada en la desconfianza, la resignación y la insatisfacción.

Sean ciertas o no , todas estas creencias moldean nuestra percepción del mundo e influyen en nuestra forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. Y no se trata de culpar a nadie, sino de responsabilizarnos de nuestro proceso de cambio y crecimiento. Lo que está en juego es nuestra libertad para decidir quienes podemos ser. Y aquí no hay maestros, sólo espejos donde vernos reflejados.

El reto consiste en cuestionar nuestras creencias, por más que atenten contra el núcleo de nuestra identidad. De ahí que este aprendizaje surja como una iniciativa personal, un compromiso a largo plazo en el que la conquista del verdadero amor se convierte en el camino y la meta.

Según las leyes de la evolución, todo empieza con el conocimiento. Luego viene la comprensión (experiencia personal). Sólo así es posible aceptar (dejar de reaccionar negativamente frente a lo que sucede) para poder finalmente amar. Por el camino hemos de vencer a nuestro peor enemigo: nosotros mismos. Para lograrlo es necesario ser sincero (no autoengañarnos), humildes (reconocer nuestros errores), valientes (atrevernos a enmendarlos) y perseverantes (comprometernos con nuestro proceso de aprendizaje).

El miedo (a que nos hagan daño), el apego (de perder lo que tenemos) y la ira (de no conseguir lo que deseamos) nos espera a la vuelta de la esquina. Un poco más lejos se esconde nuestra ignorancia (el desconocimiento de nuestra verdadera naturaleza), la causa última de nuestro egoísmo (tendencia antinatural que corrompe la actitud de los seres humanos), que es precisamente el que nos impide amar.

Cuando culpamos a los demás por aquello que nos ha sucedido y lo responsabilizamos de nuestro sufrimiento, podemos caer en las garras de un enemigo mucho más sutil y peligroso: el rencor. Para evitar seguir haciéndonos daño, es necesario aprender a perdonar, un acto que refleja amor y humildad, que pone fin a todo nuestro malestar. Dado que no podemos cambiar lo que nos ocurre en la vida, sí podemos modificar nuestra mirada y nuestra actitud hacia esos mismos acontecimientos para reinterpretar su significado de una forma más objetiva. Así nos dejarán un mejor sabor de boca.

Cuando uno ama no culpa, ni juzga, ni critica, ni se lamenta. Los que aman intentan dejar un poco de alegría, paz y buen humor en cada interacción con los demás, por muy breve que sea. Amar de verdad, es sinónimo de profunda sabiduría, pues implica comprender que no existe la maldad, tan sólo ignorancia e inconsciencia. La paradoja es que el amor beneficia primeramente al que ama, no al amado. Así, el amor sana y revitaliza la mente y el corazón de quien lo genera. Por eso recibimos tanto cuando damos.

Para saber si hemos aprendido amar, tan sólo hemos de echar un vistazo a nuestra forma de comportarnos con los demás. No en vano, la relación que mantenemos con todas las personas que forman parte de nuestra vida es un reflejo de la relación que estamos cultivando con nosotros mismos. Como lo expresa el filósofo Darío Lostado: "Si no te amas tú, ¿quién te amará? Si no te amas a ti, ¿a quién amarás?.

Al darnos cuenta de que lo que les hacemos a los demás nos lo hacemos a nosotros primero, tomamos conciencia de lo estrechamente unido que estamos todos los seres humanos.

Igual que los árboles ofrecen sus frutos cuando crecen en condiciones óptimas, los seres humanos emanamos amor cuando nos liberamos de todas nuestras limitaciones mentales.

lunes, 8 de junio de 2009

Los amigos que te acompañan

Hoy particularmente me he tomado el día como si fuera "día internacional de la amistad". Es muy común en días como este recibir centenares de powerpoint en el correo sobre la amistad, con borreguitos pastando, "montañas nevadas, banderas al viento", lagos azules y una música dulzona de fondo. Sin embargo me ha llegado con independencia del día internacional de referencia, una definición que de la amistad hacia Voltaire y que no puedo menos que reproducir porque, quitando algunas cuestiones de vocabulario que no son demasiado significativa, la lógica es interesante.

Según Voltaire, la amistad "es un contrato tácito entre dos personas sensibles y virtuosas. Digo sensibles, porque un monje, un solitario puede tener nada de malvado, y vivir sin conocer la amistad. Digo virtuosas, porque los malvados sólo tienen cómplices; los lascivos, compañeros de libertinaje; los interesados socios; los políticos reunen partidarios, la mayoría de los hombres ociosos tienen relaciones, los príncipes tienen cortesanos; solo las personas virtuosas tienen amigos".

El viejo Kant, por esos mismos años, seguro estaba de acuerdo aunque probablemente cambiaría el vocabulario: amistad es cuando el otro es un fin en sí mismo; el resto (malvados, lascivos, interesados, políticos, ociosos, etcétera) ven a los demás como medios para sus propios fines.

Pero ¿es suficiente ser sensible y virtuoso para tener amigos? Pues creo que no. Y ahí entra otro libro clásico, "El príncipe", del probo cortesano Maquiavelo. Cierto que hace falta "virtud", capacidad, potencia. Pero también se precisa " fortuna", suerte. "Fue sin querer, es caprichoso el azar, no te busque, ni me viniste a buscar", como canta Serrat.

En un libro "Mal de altura", el alpinista y escritor Krakauer explica la importancia de elegir bien a los "compañeros de cuerda" antes de una ascensión, ya que el temor o irresponsabilidad de uno de ellos puede arrastrar el resto hacia el abismo.

Algo parecido sucede con los acompañantes que nos procuramos para la aventura de la vida. Como en muchas ocasiones he comentados que no podemos elegir a nuestra familia, pero sí los miembros de una expedición personal que estará llena de sorpresas y riesgos. Más allá del propio talento y ambición, nuestro éxito o fracaso dependerá en buena parte de las personas a las que nos atenemos.

Reformulado el dicho popular "Dime con quién vas y te diré quién eres", se puede afirmar: "Dime con quién vas y te diré hasta donde llegarás", ya que nuestro circulo de amistades y colaboradores puede impulsar nuestros proyectos de vida o bien suponer un freno. Así como los amigos empáticos y entusiastas nos pueden salvar de un naufragio personal, rodearnos de personas tóxicas bloquea nuestra energía y nos contagia su mismo estado de ánimo negativo.

No hay buenos o malos amigos sino personas con las que quieres y necesitas estar.

Los vampiros energéticos todo el mundo sabe que existen, pero no siempre le concedemos la importancia que tiene en nuestro pulso emocional. No chupan nuestra sangre, pero si las ilusiones que se encargan hábilmente de desactivar. Y ni siquiera son conscientes de ello, ya que creen sinceramente que nos están ayudando.

A un nivel más sutil, en todas las amistades insanas hay una guerra encubierta para apoderarse de la energía del otro.

En el polo opuesto de las relaciones tóxicas tenemos las amistades que se sustentan en la admiración mutua, la igualdad y la complicidad. También en la compasión: la capacidad de ponernos al servicio de los demás para infundir ánimos en tiempos de dificultad.