jueves, 29 de enero de 2009

Vivir con prisa o practicar la quietud


Vivimos en una sociedad presidida por la prisa y hasta para hacer el amor con el amante la prisa acompaña. Somos prisioneros de la prisa.


La mayoría de la gente de las urbes va con prisa por la calle, con tanta ligereza y tan concentrados en su mismidad que se olvidan de mirar en derredor, de ver la belleza de los primeros brotes de los árboles que todavía permanecen enhiestos. Llevan también prisa en el coche, en el taxi, en el metro, en el autobús que frena en las paradas para recoger a más gente con prisa, en todo. Hay prisa por vivir, por sentir emociones que requieren serenidad, por ser el primero de la clase en todo menos en lo trascendente. Hay prisa por ganarle tiempo al tiempo.

La gente se ha olvidado de vivir en el sentido pleno para concentrarse en correr alocadamente, sin sosiego, como si les fuese la vida en ello pero sin saber a ciencia cierta a dónde van.

En algunas ocasiones he comentado en mi trabajo que la principal enfermedad de nuestros días no es tanto la depresión como la ansiedad.

La ansiedad es inquietud, nerviosismo y preocupación. La que mejor define la ansiedad es preocupación, que descompuesta es pre-ocupación, esto es, lo que antecede a la ocupación. Ahí está la clave, la persona con ansiedad no se ocupa, se preocupa, está continuamente adelantándose a las cosas, no habita en el presente sino que vive en el futuro, en el futuro más inmediato. Porque al futuro remoto que es el sector de la esperanza al que el ansioso tampoco tiene acceso. La persona ansiosa vive en un continuo trajín sin poder detenerse en cuestiones trascendentes.

Lo contrario de vivir aceleradamente, lo opuesto a ir en un coche veloz, es ir andando, disfrutando del paisaje. La velocidad tendrá su atractivo, sientes vértigo y se descarga adrenalina con la que llegan a la taquicardia, la excitación y el subidón. La quietud es nirvana sientes una paz alegre y se descarga endorfinas, que son aunque te parezcan increíbles sustancias opiáceas fabricadas por las neuronas. Con ellas llegan la relajación, la sensualidad y la serenidad. Algunos afortunados que transitan por este camino entran en éxtasis. Los estados de éxtasis se caracterizan por dos vivencias simultaneas: la vivencia de la fusión del yo, esto es, el yo pierde sus fronteras, ya no te limita la piel, y te fundes con la realidad y la vivencia de detención del tiempo, así, como lo lees, el tiempo deja de fluir, se para.

Todo lo sublime se hace en la quietud y el amor también se hace mejor ante la chimenea y a fuego lento. Así que al "tengo cinco minutos ¿nos vemos?, contestaría rotundamente NO.


miércoles, 28 de enero de 2009

Se me escapa la vida.......


¿Qué es el tiempo? "Si nadie me lo pregunta lo sé; si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo sé". Así se expresaba San Agustín, el filósofo del siglo IV cuando comenzaba abordar el problema del tiempo. Aunque no sepamos definirlo, todos tenemos conciencia de él, todos vivenciamos su transcurrir, porque somos seres temporales, estamos hechos de tiempo.

Platón decía que el tiempo es solo una forma de medir el transcurrir de la materia en el espacio.


Hegel, por su parte, afirmaba que el tiempo es la forma pura de la intuición sensible.


Borge especulaba que todo el tiempo ya había transcurrido y que lo que somos es solo el recuerdo de un hombre o quizás de Dios ( fascinante la idea).


Bergson, premio Nobel en 1940, distinguía entre un tiempo objetivo, que describe como falso, homogéneo y uniforme, es el tiempo vivenciado. Y en efecto la vivencia del transcurso del tiempo no es en absoluto uniforme, como sí lo es la hora del reloj. Todos podemos comprobar como hay horas que vuelan y otras que se nos hacen interminables. Cuando estamos inmerso en la cotidianidad de nuestros trabajos, estos se desarrollan en el mismo lugar y exigen de nuestra atención y concentración mantenida, las semanas pasan tan rápidamente que da vértigo.


Todos los días tienen 24 horas, pero no todos duran lo mismo para nosotros. Hay días que se escapan volando y hay otros que parecen que nunca acaban. El tiempo falso es ese objetivo, exacto y uniforme que marca el reloj. El tiempo verdadero es vivenciado, el subjetivo que es irregular, voluble y caprichoso.


Pensando en ese tiempo subjetivo se puede decir, ¡ qué corta es la vida y que larga una noche de insomnio!.


Cuando somos niños el tiempo transcurre lentamente y conforme nos hacemos mayores el transcurrir del tiempo se hace más rápido. Un día en la vida de un niño de cuatro años equivale a una semana en la de un joven de 20 años y probablemente un mes en la de un adulto de 50 años y un año en la de una abuela centenaria. Los niños cuenta con un horizonte temporal dónde la unidad de tiempo es el día, los adolescentes quizás tengan la semana como referencia, mientras los adultos jóvenes comienzan a considerar las cosas de mes en mes y de un año en año los que rondan los 50. Aseguran los ancianos que a partir de los 70 las décadas pasan volando.


Creo que era Protágoras quien decía: "El hombre es la medida de todas las cosas". Siendo así, para un niño de un año de edad, un año es toda una vida, mientras que para una abuela centenaria un año es solo una centésima de vida.


En definitiva, el tiempo subjetivo, el tiempo como vivencia es un movimiento uniformemente acelerado. Jorge Guillen sólo precisa tres versos para transmitirnos la idea: " Y se me escapa la vida,/ ganando velocidad/ como piedra en su caída".


Hay días que tiendo a la melancolía, y hoy quizás sea uno de ellos, pero conviene dar valor a las cosas y pocas hay tan valiosas como el tiempo. Hay vidas cortas cargadas de vida y vidas largas sin vida apenas. La mejor manera de aprovechar el tiempo es intentar vivir siempre en el presente, dando vida a nuestros días y no simplemente acumulando días de vida. No olvides que el tiempo , el verdadero, es subjetivo y que de ti depende en gran medida.



lunes, 26 de enero de 2009

Y que decir de la mujer y el machismo....


La real academia de la lengua define en su diccionario machismo como la actitud de prepotencia de los varones hacia las mujeres. Ojalá fuera sólo eso, simple prepotencia. El machismo es desgraciadamente mucho más. Por lo pronto representa el bochornoso triunfo de la fuerza bruta sobre la dignidad. Es algo vergonzoso que me saca de quicio, quizás porque no solo yo como mujer lo haya padecido sino porque también es el pan nuestro de cada día al que me enfrento a diario por las continuas batallas que presentan las mujeres que acuden a mi.
Muchas sociedades son y han sido a lo largo de la historia machistas. Grecia, la clásica, la cuna de nuestra civilización occidental, fue muy machista, sólo hay que observar la ausencia absoluta de mujeres en el ámbito del pensamiento, de la política o del arte. El divinizado Platón, al que algún día alguien con autoridad tendría que cuestionar, decía a propósito de la reencarnación que si uno no era justo en esta vida en la próxima nacería mujer. Esta barbaridad no es la única perla que podemos encontrar en la obra del filósofo griego. Si te atreves a leerlo verás que también tiene en la "República" un sinfin de escandalosa afirmaciones con tufo nazi, que hoy no defendería ni el más reaccionario ultraderechista. Lo sorprendente es que Platón siga gozando de buena fama, pero ya se sabe que un clásico es un autor a quien todo el mundo cita pero que nadie lee. Y después de Grecia llega Roma con más de lo mismo y así hasta hoy.

Vivimos en el siglo XXI pero en esto del machismo no hemos avanzado gran cosa. ¿Hasta cuando en la civilización Europea se va a mantener algo tan estúpido como el cambio de apellidos cuando la mujer se casa?. Todos nacemos de una madre y sin embargo llevamos el apellido del supuesto padre. Pero el colmo es que si eres mujer y te casas, pasas inmediatamente a llevar el apellido de otro hombre, como si fueras propiedad de éste.


El machismo que padecemos lo llevamos metido en los huesos de nuestra cultura y lo de Platón es pura anécdota. Mucho más influyente en el ámbito de las creencias me parece la biblia. Durante siglos, decenas y decenas de generaciones se han sucedidos leyendo en el libro sagrado que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Y, posteriormente, viendo Yavé que no era bueno que el hombre estuviese solo creó a Eva, a la pobre Eva con su humilde origen, de una costilla de Adán. Y es Eva la que peca comiendo de la fruta prohibida, y es Eva la que da de comer a Adán, y a Eva a quien se dirige Yavé diciéndole:"Multiplicaré los trabajos de tus preñeces. Parirás con dolor los hijos. Y buscarás con ardor a tu marido que te dominará". Has leído bien, es textual, Yavé instituye el machismo.


La iglesia católica ha mantenido y mantiene posturas que facilmente pueden ser tildadas de machistas. Toda su jerarquía está compuesta de varones y la mujer no puede acceder al sacerdocio. Y menos mal que en trento, aunque fuera por un solo voto, venció la cordura y concluyeron los insignes prelados que la mujer también tenía alma. Porque había quien afirmaba que Yavé sólo sopló sobre Adán. "Mandaguevos".

En la memoria de España, no podemos olvidar la frase " la maté porque era mía", una frase que se solía decir a viva voz y sin ningún remordimiento, y lo peor de todo, gozaba del reconocimiento, felicitación y aprobación de todos los oyentes (en general, de toda la conciencia de una sociedad).

No cabe duda que este es un perfecto ejemplo de una mentalidad dirigida por las reglas de la dictadura. ¿Qué ocurría en esa época?. Las mujeres no podían tener una cuenta en el banco si es que no contaba con el permiso de sus maridos, menos firmar contrato o tener algún tipo de sueldo. De otro lado también debo comentarle que en este sistema español existían tres tipos de clases para la propiedad en una pareja, las que incluía las del marido, la de la mujer y de ambos (es decir, los bienes gananciales).

¿Pareciera equitativo, no es verdad? Pues no lo era, ya que en realidad, todos los bienes gananciales se encontraban controlados por el esposo, inclusive si la mujer los había ganado: ¿ridículo no es cierto? Pues eso no es nada, la mujer tampoco tenía ningún derecho sobre los que en ese tiempo se llamaba patria potestad, es decir sobre los hijos.

Como es obvio, durante esas épocas, las mujeres estaban condenadas a sufrir de mucha opresión y por tanto, el concepto del machismo se encontraba siempre presente en las relaciones de pareja, en donde los hombres tenían una conducta de "amo y señor" de sus esposas y no existía ninguna ley que medie o castigue dicha situación (la que en realidad, no llego hasta los años sesentas).

La sociedad española ya no es así, en teoría. Legalmente no. Y en el discurso cotidiano, afortunadamente tampoco. Pero aún rezuman coletazos de ese imaginario machista en la construcción de muchos hombres y mujeres de este país.

La mujer esta sufriendo cambios psicológicos importantes respecto al machismo. De femenina sumisa, obediente y dependiente esta pasando a ser libre, independiente y autónoma. La mujer va asumiendo poder en su casa, en el trabajo, en la política, en la sociedad con el compromiso, la carga y la exigencia que ello implica.

Dolorosamente tarde y muy lentamente el machismo pierde terreno en mundos como la política y la universidad, pero sigue estables en otros muchos porque es un monstruo grande y pisa fuerte. Todos hombres y mujeres debemos denunciarlo y detestarlo.

La mujer y el hombre del siglo XXI tienen que abandonar "el machismo" y el "hembrismo" y entender que son las partes de una sola unidad, si quieren funcionar juntos.


domingo, 25 de enero de 2009

My inmortal

Evanescente es un grupo de Rock que me encanta. La interpretación que hace el grupo de esta canción es exquisita. Para esta tarde de Domingo.

jueves, 22 de enero de 2009

El poder de la risa

El humor es cosa seria, de hecho los más importantes filósofos a lo largo de la historia se ocuparon de él. Así lo hicieron en la Grecia clásica Platón y Aristóteles; y en la Edad Moderna Kant y Schopenhaur; y en el pasado siglo Freud estudió las conexiones del humor con el inconsciente y el premio Novel francés Bergson escribió "La risa", una de sus mejores obras. Por cierto que maravilloso regalo de la naturaleza es la risa. Está en nuestros genes, no es una conducta aprendida, sabemos por las ecografías tridimensionales que en el útero ya sonreímos. Somos seres risueños aunque nazcamos llorando.

Todos hemos experimentado lo bien que nos sienta reírnos. Hay toda una línea de investigación sobre el aspecto terapéutico del humor y no sólo en la Psicología sino también en la Medicina.
Sobre este tema hay una película deliciosa basada en hechos reales que merece la pena ver, titulada "Pach Adams".

El estrés, el desasosiego y la frustración se traducen con frecuencia en trastornos físicos, porque mente y cuerpo forman una unidad radical que sólo el rígido dualismo cartesiano ha separado en apartados estancos. Si las emociones negativas producen cambios químicos nocivos en nuestro cerebro y en nuestro cuerpo, las emociones positivas y por supuesto la risa, producirá lo contrario. Los "Médicos sin fronteras" saben de esto y dedicaron a sus casi colegas "Payasos sin fronteras", con los que colaboran a veces en escenarios bélicos donde como siempre, los señores de la guerra olvidan que en el mundo hay niños, esta frase: "Nosotros que hemos estado tratando epidemias por todo el mundo, nos hemos dado cuenta que lo más contagioso que hay es la risa".

Cuando reímos no sólo nos desconectamos de todo, también nos desinhibimos. Y si somos capaces de reirnos de nosotros mismos, damos paso al fortalecimiento de nuestra autoestima, pues somos capaces de manejar el sentido del ridículo. El buen humor nos permite también tomar una distancia de nuestros problemas, lo que nos ayuda a considerar nuevas alternativas, ya que observamos la realidad bajo una nueva perpectiva. La risa, además de estar declarada como la contrapartida de estados emocionalmente negativos, sirve como mecanismo de expresión, ya que a través de ella se puede exteriorizar sentimientos. Su papel en situaciones dificiles también es importante. El psicólogo Herbert Lefcourt es quien se ha encargado de demostrar que la risa y el buen humor modula la respuesta frente a la adversidad, influyendo positivamente ante situaciones emocionalmente dolorosas.

Sus beneficios sociales también son notables. Es el camino más corto entre las personas, y tiene el plus de ser altamente contagiosa. Cuando alguien empieza a reírse los que están cerca comienzan a relajar los músculos de la cara y es casi seguro que acaben riendo todos, con la característica de que cuanto menos apropiada sea la carcajada, más difícil será controlarla. Si te has reído "así" con alguien, queda para siempre una sensación de complicidad. ¿Qué tal? Sorprendente, ¿no? Lo único que me falta por recomendar es que te rías con el cuerpo entero, ya que todos los beneficios mencionados son efectivos siempre, y cuando rías a carcajada abierta.
Suéltate, no te contengas, riete todo lo que puedas.


martes, 20 de enero de 2009

Y después de esta vida.......


curiosamente no he hablado de algo esencial a la vida que es la muerte. La muerte esta ligada a la vida como la luz a la oscuridad ¡Qué difícil nos resulta pensar en la muerte sin la vida! Vida y muerte son cara y cruz de una misma moneda. Toda sabiduría se refiere en última instancia a saber vivir y por lo tanto, dado que vida y muerte van inseparablemente unidas, también a saber morir. Filosofar, decía Montaigne, parafraseando a los clásicos, no es otra cosa que aprender a morir, o lo que es lo mismo, aprender a vivir sin miedo a la muerte.

La muerte suele ser para la inmensa mayoría de nosotros una presente ausente. Es decir, algo que está continuamente presente en nuestras vidas-en los telediarios, en las películas, en los periódicos, en la radio- y sin embargo está ausente de nuestro pensar. Incluso cuando asistimos a algunos entierros, en los que el finado es familiar de algún amigo, la muerte-presente allí a gritos- la mantenemos ausente en nosotros. Vivimos ajenos a ella, a pesar de lo cercana que está. Hay un proverbio tibetano que dice: “Mañana o la próxima vida; nunca se sabe que llegará primero”. Es así, para morir sólo hace falta una cosa, imagínatela…Da igual lo mayor que seas, por muy anciano que uno sea siempre podrá vivir un día más, y por muy joven que seas no puedes garantizar que amanezca mañana para ti; da igual también la salud que se tenga, hay muertes súbitas en niños sanos y en atletas extraordinarios, hay accidentes, atentados y terremotos que surgen siempre sin aviso; da igual lo feliz que te encuentres o lo seguro que te halles, la muerte puede llegar a cualquiera y en cualquier momento.
No pensamos en la muerte y ni siquiera la nombramos, y cuando la nombramos decimos aquello de “lagarto, lagarto. Lo que pasa es que tenemos una fobia, concretamente una tanafobia. El método avestruz nunca fue un buen método y es el que practicamos. A los miedos, lo sabemos bien los psicólogos, se les combate enfrentándonos a él y se les hace crecer evitándolos.

Aún así hay personas que temen a la muerte porque no quieren dejar de ser quienes son. Se agarran a la fe como a un clavo ardiendo, tienen pánico a la nada. Ese era el caso de Unamuno que prefería el más terribles de los infiernos a la nada. Es mejor vivir en el dolor que dejar de ser en paz, decía don Miguel. Yo particularmente no puedo concebir la nada y sólo se me ocurren las palabras del Baghavad Gita : lo que existe no puede dejar de existir ni lo que no existe no puede llegar a existir. Que es idéntico al principio de la física actual: la energía no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. También estarían los que temen a la eternidad manteniéndose en su identidad. Era el caso de Borges cuando decía que lo terrible para él era la eternidad en su individualidad porque Borges estaba cansado de Borges.
Racionalmente estoy entre ambos más cerca del segundo. Woody Allen con, ¡Qué necesario es siempre el humor y en un tema así aún más!, compartía la postura de Borges y desde su perspectiva cinematográfica, como si de una película se tratara, decía que no le convencía mucho lo de la eternidad porque la eternidad se tenia que hacer muy larga, sobre todo hacia el final.

La religión, la creencia en Dios juega un papel en las explicaciones sobre la muerte, la vida después de la muerte. En la vida, en la tuya y en la mía, antes o después surge la angustia, la congoja existencial. En la vida de algunos, entre los que me incluyo, esa angustia existencial es una sombra incansable que siempre persigue. Es un sentimiento complejo, mezcla de miedo, de asombro, de vértigo, de zozobra que se despierta al tomar uno consciencia de su ser, del misterio de la existencia, de lo efímero de todo. Un día uno descubre y no con la cabeza sino con las tripas, que es mortal, que se acerca la muerte, mi muerte y todo se llena de inseguridad y de incógnitas.

Pero sigamos con temores. Hay gente que teme a la muerte porque teme tener que dar cuenta a Dios. No quisiera parecer impía, pero sé que Dios debe tener mucho sentido del humor y sabrá disculparme por lo que voy a decir: yo creo que antes de dar cuenta nosotros a Dios de lo que hemos hecho aquí abajo, tendrá que darnos primero cuenta él a nosotros de porqué y para qué nos puso aquí, porque hay que reconocer que no se nos ha dado muchas explicaciones y andamos un poco perdidos en la existencia, elucubrando siempre sobre el donde venimos, a dónde vamos y quiénes somos.

Añadiría como resulta muy curioso comprobar como nos valemos de una ilusión (la del tiempo), para espantar la ilusión de la” muerte”, no es más que vida en el otro lado. Traspasando el velo, no es más que otro estadio de la conciencia que nos produce la incomprensión de la muerte. Inmersos inconscientemente en la ilusión del futuro, ahuyentado la conciencia del miedo que nos produce la incomprensión de la muerte. El ahora se diluye para convertirse en el mañana y en ayer, como si sólo lo vivido y lo por vivir fuese auténtico, tuviese sentido. Como reclamamos un futuro, vivimos cada momento a la espera, insatisfecho, como de paso. De esta forma la alegría del presente, el eterno ahora se nos escapa de las manos, sin conciencia, en la esperanza de que lo que vendrá será mejor. Por eso la esperanza es un arma de doble filo, pues la mayoría de las veces nos quita la oportunidad de ponerle conciencia a la realidad, lo que me evita aprender su lección, en la creencia de que mañana podrá superarse. Cuanto más ambición de este tipo más miedo a la muerte. Por lo tanto la aceptación de la muerte tiene que ver con la vivencia total del presente, el exprimir la realidad al 100% en todas sus características, estando preparado para que sea la última experiencia.

lunes, 19 de enero de 2009

Y tú, ¿Qué valoras?




La sociedad occidental consumista y tecnificada en la que vivimos tiene un sistema de valores nunca explicitado pero muy evidente. Entre esos valores está el "tanto tienes tanto vales", todos lo reconocemos aunque nadie se atreva a compartirlos. Han creado en nosotros como una segunda conciencia, un reflejo condicionado que se dispara como un mecanismo del que ya no somos consciente: " vale más lo que más cueste".

El culto al cuerpo es otra de las obsesiones de nuestra sociedad, sólo hay que asomarse al kiosko para que cientos de portadas nos deslumbren con cuerpos danones o ver los anuncios de la tele, sin duda los más interesantes de la caja tonta. Lo más leído en España cada día es el "As" y "El Marcas", quizás por eso se quejaba Aute cuando decía: "¿ Qué hacer cuando los héroes persiguen un balón?", aunque todos veamos los documentales de la 2, son el estilo de "Salsa Rosa" y " Aquí hay tomate", justos herederos de las gloriosas " Crónicas Marcianas", llenas de famosos del famoseo infame. Visto lo visto, no me sorprendió oír a Saramago en una entrevista que estábamos viviendo la época final de una civilización. Los valores predominantes actuales no sirven para alzar el vuelo, sino sólo para ir muy a ras del suelo.


Otra de las cosas que valoramos en nuestra sociedad son las emociones fuertes, con momentos llenos de vértigo e intensidad. Por su propia naturaleza esas vivencias no pueden ni durar ni perdurar, son como explosiones. Y mientras vamos a la búsqueda desesperada de lo intenso, andamos ciego y nos pasa desapercibido lo sencillo, lo cotidiano, los detalles, las pequeñas cosas. Para muchos de nosotros, esos días cargados de pequeños momentos, de detalles cotidianos, pasan sin darnos cuenta. La rutina desdibujan nuestros días y tal como transcurren, desaparecen.


Hemos aprendido a vivir los grandes momentos, aquellos que creemos que marcan nuestra historia personal, que nos hacen felices. Y en esa espera se nos puede escapar parte de nuestra vida. Pero ¿ Por qué esperar el gran momento? ¿Por qué no convertir esas pequeñas cosas del quehacer cotidiano en una sucesión ininterrumpida de momentos extraordinarios?. Decía Henri Barbusse, escritor y periodista francés, que las cosas pequeñas, si se ponen junta, superan a las mayores. No obstante, para experimentar esa gran verdad, tenemos que darnos cuenta de la grandeza de nuestros momentos pequeños y, al adquirir conciencia de ellos, valorarlos.


Me costaría no disfrutar de la naturaleza y del silencio compartido, de la búsqueda de la verdad y de la justicia, de la libertad y de la solidaridad, el sol, la lluvia, el sueño....el amor. Y la amistad que contienen todas las formas de amar verdadera. Y es de esos mimbres de lo que suele estar hecha la vida. No creo en la felicidad completa pero sí aspiro a ser una mujer satisfecha con mi vida y para eso más que plantearme cosas grandes vividas intensamente, me planteo objetivos normalitos y que duren.

Dicen que cada sociedad elige entre sus símbolos, curiosa y paradójicamente, a personas que son del todo contrarias a los valores imperantes en dicha comunidad. Será por eso que una mujer viejecita, de anatomía débil y pobre entre los pobres, sea un símbolo indiscutible de nuestra época. El amor por lo pequeño era lo que parecía esconderse en el corazón de esa pequeña mujer nacida en Albania que vivió en Calcuta y que se llamaba Teresa: a veces, sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota..




















viernes, 16 de enero de 2009

LA CULPA


Cuando sucede algo negativo tendemos a buscar culpables. Hasta tal punto se da esta tendencia, que se pueden clasificar los tipos de personalidad según reaccionan ante las frustraciones: quienes sistemáticamente se autoinculpan de todo lo que sucede, quienes piensan siempre que la culpa es de los demás y, por ultimo quienes no echan la culpa a nadie.

En esto de la culpa, yo diría que tanto peca lo mucho como lo poco. Hay personas sin conciencia que nunca sienten culpa, que ven la brizna en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio, tiran balones fuera y la culpa es siempre de los demás. Quienes, por sistema, adjudican la culpa a los demás resultan tan cargantes que no tardan en verse aislados y evitados por todo el mundo, salvo cuando ostentan poder sobre su entorno, lo que en absoluto favorece las relaciones sociales de esa persona poderosa. Estos individuos se tienen por tan perfectos que resulta desagradable permanecer junto a ellos. En el otro extremo están los que se creen responsables de todos los males, los que se viven como indignos y merecedores de castigos, siempre a cuesta con los escrúpulos de conciencia y los remordimientos. Llevan dentro un juez implacable que descubre todas sus faltas y emite duras sentencias. Suelen ser los más buenos y menos culpables


Entre ambos extremos estamos la mayoría ¿Dónde te situarías tú?, En cuanto a mi tiendo hacerme autocriticas ante mis faltas pero sin excederme. Hablo de faltas, fallos, errores y no pecados. Creo que el único pecado que existe es el odio, la envidia y el egoísmo extremo que desprecia el amor. Goethe decía al final de sus días que no encontraba falta que el mismo no hubiera podido cometer. A medida que pasa el tiempo me siento más identificada con ese pensamiento y cada vez tengo más claro que no puede ser yo quien tire la primera piedra. Sin embargo en nuestra cultura judeocristiana hay una tendencia a la culpa. De hecho todos nacemos manchados por el pecado original. Supongo que habrá quien le dé a esté un sentido simbólico y antropológico, pero tristemente también influye en lo real, en lo psíquico y en lo personal. A mi siempre me resulto inconcebible y por más vuelta que le doy no entiendo como un niño pequeño, que es todo inocencia y pureza, venga al mundo con el lastre de un pecado que hay que borrar. Gracias a Dios que el magisterio católico ha suprimido este esperpento del limbo, un lugar imaginario donde irían los niños que muriesen sin haber sido bautizados. Tiendo a meterme en camisa de once varas y me atrevo porque ya no existe la inquisición, que si no otro gallo cantaría.
A mi , lo que compete decir sobre la culpa es que todos tenemos derecho a equivocarnos. Hemos de admitir que las decisiones que no resultaron las más acertadas condicionan muchas facetas de nuestra vida. De hecho lo que somos es producto tanto de lo que hicimos como de lo que dejamos de hacer. Se trata de un proceso de autoaceptación y de mejora, de aprender a querernos desde un diagnostico sobre nuestras acciones menos logradas y sobre nuestras posibilidades de intervenir sobre ellas. Que lo que cuenta es la intención, que lo único malo es lo que se hace o se piensa con mala fe. Y que, como decía Charles Chaplin, "no me gustaría a renunciar a la maravillosa libertad de equivocarme".

martes, 13 de enero de 2009

A MIS ENEMIGOS


En esta ocasión echamos la vista atrás para detenernos en el papel que juegan los distintos tipos de enemigos..

No me considero un ser angelical aunque lo parezca, Tengo mis uñas y hoy quiero enseñarlas. Para no llamarnos a engaño comenzaré haciendo mía una frase de Erasmo Rotterdam: "Es un honor ser vituperado por la estulticia".
Y dicho esto entremos en materia. Hay una obra de Cela en la que se puede leer una curiosa dedicatoria: " A mis enemigos, a los que tanto debo". He de reconocer que no tengo la suerte de Cela, ni su categoría en el ámbito creativo, ni desgraciadamente unos enemigos de quien aprender. Lo bueno de la crítica es que te demuestre tus defectos, pero estos enemigos que a veces dan la cara en el anonimato muestras más los suyos.

Por cierto, unos defectos horribles y algunos grotescos como son la envidia, como todo lo feo, es obscena. La palabra obsceno viene de fuera de escena, es decir, lo que se hace a escondida porque se debe ocultar a la vista.

Creo que debemos permanecer en el anonimato cuando se alaba para no parecer aduladora, pero uno no debe ocultarse cuando critica duramente, entonces hay que mostrarse y si no lo hace es cobardía. Es decir, por si hay alguna duda y no ha quedado claro, alguno de mis enemigos han sido envidiosos, obscenos y cobardes.
¡Qué mala es la critica descalificadora que sólo busca destruir y que no aporta nada útil!.
Goethe decía que es más fácil detectar un error que descubrir la verdad, porque el error flota en la superficie, mientras que la verdad habita en las profundidades y pocos se atreven a bucear para llegar hasta ella. Y la verdad está reñida con la maldad, por eso los que son simplemente descalificadores son fruta podrida que se escupe a la primera mordida.
¡Qué distintas las personas que critican constructivamente!. Estos no son enemigos sino opositores necesarios como los auténticos amigos. Esta crítica constructiva tan necesaria para el crecimiento personal y la mejora de mi misma.
Las críticas constructivas van a permitirme reconocer un error y adquirir el compromiso conmigo misma de resolverlo.
Hay que darse cuenta que aquellas personas que de una manera constructiva nos indica aquellas cosas que podemos o tenemos que mejorar de nosotros mismos no es negativo, sino todo lo contrario, peor es cuando no nos dicen nada directamente y se dedican al chismorreo sobre nuestros defectos o debilidades ( cosa habitual...).
El recibir criticas constructivas siempre es positivo porque permite ver errores imperceptibles a veces a nuestros propios ojos y así ponernos a trabajar para mejorarlo.
Hemos de mirarnos con valentía, ya que si no empezamos por conocernos será imposible saber quienes somos, reconocernos en nuestros actos y hacernos responsables de cada uno de ellos. Nunca sabremos con claridad cuál es el límite entre el adentro y el afuera.
Si es cierto que queremos conocernos, debemos aprender a mirarnos con valentía, decidiendo simplemente ser, aun a riesgo de perdernos por un rato.
Sólo así podremos lograr que sólo sea nuestro interior lo que nos defina realmente. Una tarea de por sí difícil, sobre todo si pretendemos afrontarla sin aislarnos de los demás, sin renunciar a nuestros grupos de pertenencia social, laboral y familiar.
Yo no quiero decir con ello que ignoremos a los demás o nos volvamos sordos a sus opiniones, entre otras cosas porque necesitamos de sus miradas para completar nuestra percepción de nosotros mismos, para ver todos esos aspectos que se ocultan en puntos ciegos a nuestra mirada. Aprender a mirarnos significa no condenarnos a andar por el mundo preguntando a los demás quienes somos o como deberíamos ser.
Ahora a riesgo de ser acusada de individualista, sigo sosteniendo que al objetivo del bienestar común le vendría muy bien que cada uno empezara a preocuparse de su propio desarrollo, aunque sólo sea para ayudar de la forma más apropiada, justa y eficaz al prójimo.

lunes, 12 de enero de 2009

Detalles

Una bonita canción llena de buenos proposito, muy oportuna para analizar el camino que he de continuar ahora en mi vida y al que pretendo seguir durante todo lo que pueda.

sábado, 10 de enero de 2009

TUS SUEÑOS

Los deseos surgen en nosotros como el resultado natural de vivir en un mundo lleno de contrastes. Aunque a simple vista no lo parezca, estos contrastes son los que estimulan nuestro crecimiento, haciéndonos consciente de nuevas posibilidades para nuestra vida. Sin embargo, para muchas personas los deseos son sinónimos de ansias insatisfechas, de desagradables ausencias, y es por esa razón por las que se niegan a sí mismas sus anhelos más profundos y se limitan a vivir la vida que "les ha tocado vivir".
Se me ocurre pensar que si tuviésemos ante nosotros una lámpara mágica, ¿la frotaríamos para liberar el genio que hiciese realidad todos nuestros deseos?. Parece una oferta tentadora y no me digáis que no. Yo pensándolo con detenimiento no lo haría. Puestos a elegir, preferiría ser yo mi propio genio y no estar a expensa de la magia, la suerte o la alineación de las estrellas...Para ser nuestro propio genio, existen muchas fórmulas que, si bien no son mágicas, nos encaminan con paso seguro hacia el logro de nuestras metas. La preparación de este proceso consiste en cambiar nuestra manera de percibir la realidad, atendiendo a la máxima de que "si no vives como piensas, acabaras pensando como vives". Nuestros sentidos nos dicen que la realidad es única, externa a nosotros y que apenas cambia, lo que, a su vez, nos conduce a mantener los mismos pensamientos y actitudes acerca de esa misma realidad. Mantenemos, por tanto un sistema que se retroalimenta como un círculo vicioso. Pero nosotros no somos algo separado de la realidad, ya que nuestras creencias interactúan con ella. Es decir, que si somos conscientes de que con el poder de nuestra intención participamos activamente y creativamente en la realidad, dejaremos de vivir como autómatas y adquiriremos un mayor control sobre nuestra propia vida.....Una vida que se manifiesta, como cualquier otro proceso de crecimiento, de forma centrifuga, es decir de dentro a fuera. En nuestro caso, no se trata de desear las cosas e intentar lograrlas (lo externo) para ser feliz (lo interno), sino justo al revés.
Se trata de ser feliz a través de nuestra renovada visión y comprensión del mundo. Y es entonces cuando los resultados externos aparecerán como puro reflejo, como consecuencia necesaria. Por eso, el éxito no es, a mi juicio, una estación de llegada sino un viaje: no es tanto conseguir todo lo que deseamos como sentir la alegría y el optimismo que nos alberga cuando estamos en el camino de lograr aquello que queremos.
Y es que, en palabras del científico Albert Einstein, " la imaginación lo es todo; es la vista previa de lo que la vida va atraer". Esto viene a decir que las cosas comienzan a existir de alguna manera, desde que empiezan a crearse en nuestra mente. A través de ella no solo expresamos la realidad, también la generamos. Con esto no pretendo decir que dejemos de ser realista y miremos la vida exclusivamente con los ojos de la imaginación, pues eso constituiría un delirio.
Lo que intento transmitir es , simplemente la ley de atracción: si vemos las cosas como son, sin más, las atraemos como son; pero si hacemos el esfuerzo consciente de visualizarla como nos gustaría que fueran, atraeremos una realidad diferente y que superará a la actual.
Atraemos aquello en lo que pensamos, sea positivo o negativo, nuestro inconsciente no hace distinciones, para él todo es verdad. Así pues, dejemos de ser tan eminentemente observadores y empecemos a ser un poquito más visionarios.
Así pues, deshagámonos de los límites que solo existen en nuestra mente y, sobre todo, conozcamos el valor de nuestra perspectiva y nuestras preferencias para saber qué es lo que estamos atrayendo y qué tipo de vida nos estamos creando. Porque no estamos aquí para cambiar el mundo, sino para co-crear a nuestro alrededor el mundo que deseamos.


viernes, 9 de enero de 2009

Toque de humor para la noche del viernes

Me encanta este hombre. No deja de sorprenderme y hacerme reir.

miércoles, 7 de enero de 2009

Amar sin tópicos

¿Me amas?, pregunta ella, "si claro", ¿es que lo dudas?, responde él, mitad asombro y mitad fastidio. "¿Por qué, entonces no me lo dices nunca?, replica ella. Él aumenta su desconcierto: "Pero es que ya te lo he dicho". Ahora es ella quien se sorprende: ¿ Cuando?, pregunta. Aquella noche cuando comenzamos nuestra relación, ¿ ya no te acuerdas?, contesta él.
Sí ella lo recuerda, pero necesita que él se lo reafirme todas las veces que pueda. Él no siente que deba hacerlo mientras sus sentimientos no cambien. ¿Significa que las mujeres están más comprometidas con el amor o será que los hombres y mujeres aman y manifiestan este sentimiento de una manera diferente?. Me inclino por la segunda opción.
El amor no es de hombre ni de mujeres sino de ambos. El sentimiento amoroso es un tema humano esencial que, como tantos otros, están enmarcados en mitos y mandatos de género. Éstos han terminado por hacernos creer a todos que, en cuanto al vinculo con el sexo opuesto, las mujeres buscan el romanticismo y los hombres, la pasión sexual.
Lo cierto, lo único verdaderamente natural, es que tanto hombre como mujeres amamos y deseamos. Pero los benditos estereotipos diseñados por la cultura hacen que, para alcanzar el amor, muchas veces las mujeres deban mostrarse accesibles y dispuestas en el plano sexual. Y que los hombres, para arribar el encuentro sexual que el modelo masculino les exige, deban elaborar discursos y adoptar actitudes románticas que no siempre son verdaderas.
Considero que tanto el romanticismo como la sexualidad son esenciales y necesarios en una relación amorosa, pero al quedar determinadas como "especialidades"-femeninas en un caso, masculinas en el otro-, acaban por disociar la emocionalidad de varones y mujeres. Guiados por estos moldes de género, los hombres suelen enamorarse de los aspectos externos de una mujer. Así, las mujeres acatando el código, se esmeran en que sean esos aspectos los que resalten.
Ellas, por su parte, se enamoran de la galantería protectora, de los atributos de poder- a veces más evidentes, otras ves más sutiles-del varón. De su ternura, sí, pero siempre que vaya a caballo de la fortaleza. Y esto es lo que los varones tratan de exhibir, mayoritariamente, cuando desarrollan su poder de seducción para que las mujeres perciban antes su potencia-física, económica...-que su sensibilidad.
Ahora bien, enamorarse no es amar. En el enamoramiento, tomamos uno o dos aspectos de la persona y construimos un personaje a imagen y semejanza de nuestra ilusión. A menudo el enamoramiento termina cuando empezamos a conocer los demás aspectos de la persona, su ser real y no su identidad deseada. Entonces, aquella mujer bella y deseable termina por ser una vanidosa en la que no hallamos sustento espiritual e intelectual. Y aquél príncipe azul destiñe de pronto y dejar ver su egoísmo y su miopía afectiva.
Pero también ocurre que, a medida que conocemos al otro verdadero, en tanto accedemos a todas sus luces y sus sombras sin olvidarla, lo elegimos y lo aceptamos, accedemos al amor.
Así como el enamoramiento es desconocimiento, el amor es conocimiento. No todo enamoramiento acaba en amor, pero sí todo amor paso por enamoramiento.
Para llegar al amor, a menudo se nos exige que salgamos de nuestro estrecho molde de género, que abramos nuestras mentes, cuerpos y corazones al encuentro con lo diferente, que pongamos el acento antes en el encuentro que en la búsqueda. Cuando nos permitimos trascender los estereotipos, aparece el otro o la otra como alguien opuesto y complementario. Podemos descubrir que alguien es deseable por otros atributos más allá de los físicos y evidentes o que alguien es protector y fuerte aunque carezca de músculos y fortuna. Descubrimos que el deseo es también femenino y que el romanticismo es también masculino, y que se expresan de un modo distinto, pero siempre autentico, en unas y en otros.




lunes, 5 de enero de 2009

COINCIDENCIAS O CASUALIDADES


"Tantos mundos, tanto espacio, tantos siglos, tantas gente y coincidir.

Esta es la letra de una canción llamada "coincidencia", del cantautor Silvio Rodriguez y me vino a mi recordando un tema que me fascina: "Las coincidencias" y como estas marcan nuestra vida.

Hay encuentros fortuitos que parecen extrañamente orquestados por nuestro subconsciente. Se trata de ciertas coincidencias que pueden resultar reveladoras y cambiar por completo nuestra vida.

Todos hemos vivido encuentros y coincidencias determinantes en nuestra vida que parecen que han sido originadas por nuestro inconsciente. Estas coincidencias que parecen querer decirnos algo centraron buena parte del pensamiento que desarrolló el psiquiatra Carl Jung, a mediado del siglo XIX. El definió el concepto de sincronicidad: la coincidencia entre una realidad interior (subjetiva) y una realidad exterior (objetiva) que se vincula por el sentido, es decir, de manera no casual. Para Jung, las sincronicidades guardan un vinculo tan misterioso como profundo.

Partiendo de las ideas de Jung, se puede establecer ciertos criterios para diferenciar una sincronicidad autentica de lo que solamente seria una casualidad banal:


1. La coincidencia de la sincronicidad es de tipo no casual, no existe una relación causa-efecto. Esto quiere decir que el vinculo entre los acontecimientos viene dado por nosotros, por el sentido.

2. Esta coincidencia provoca un fuerte impacto emocional en la persona que la experimenta.

3. Esta coincidencia provoca transformaciones en la persona. De ahí el valor simbólico de la sincronicidad.

4. Se produce, por lo general, cuando la persona se encuentra en una situación de caos o de bloqueo
Las épocas de transición en la vida son las más proclives a crear encuentros transformadores.
En el ámbito del amor, estamos especialmente abiertos a vivir coincidencias significativas.
La sincronicidad crea encuentros, pero son nuestra imaginación y nuestra voluntad las que crearan la relación. Las personas que entran en nuestra vida de forma increíbles, ya sean por la sincronicidad, nos abren nuevas posibilidades. Sin embargo, las puertas más grandes de nuestra vida las suelen abrir aquellas personas que, necesariamente, no van a cruzarla con nosotros.
Podemos identificar tres funciones principales en las sincronicidades. En primer lugar, la de iniciar o provocar la aparición de algo nuevo que es necesario para el desarrollo de la persona. Es sabido que el cerebro está habituado a anticipar y prever lo que va a ocurrir, y esto puede provocar un funcionamiento rígido. El caos engendrado por lo imprevisto, o por las sincronicidades, lo obliga a reposicionarse; el efecto del sentido empuja al individuo a considerar "posibles". De este modo, los encuentros sincrónicos nos abre nuevos caminos y nos empuja a dejar atrás ciertos hábitos y a superarnos.
Considero que hay unos momentos determinados donde las sincronicidades son mas susceptibles de aparecer en nuestra vida como las salidas de los procesos, los periodos de fuerte actividad creadora o las situaciones de transición en la vida son los momentos más susceptibles de crear sincronicidades.
Un encuentro sincronico es una invitación a encontrarnos con lo imprevisto, a jugar con ello y preguntarnos que nos apetece hacer después de esa coincidencia increíble. Es admitir que el inconsciente sabe más que nosotros. La sincronicidad, con su capacidad de vincular el espíritu con la materia, moviliza nuestros canales que desafía las leyes de la física. Resulta una invitación a que seamos más sensibles a un sentido más profundo y necesario para nuestra transformación verdadera.

sábado, 3 de enero de 2009

Momentos de soledad


El encuentro con nosotros mismos nos ofrece la posibilidad de reflexionar, mirar hacia nuestro interior y crear muchas de las ideas que luego compartiremos con los demás. Cuando logramos superar nuestros miedos a estar sin compañía y disfrutamos de esos momentos, nos sentimos libres y fuertes ante la vida.
Sentir la soledad es sentir la ausencia, y la experimentamos de una forma íntima, subjetiva e independiente de la realidad. Es decir, podemos sentirnos solo tanto sin estamos sin compañía como si nos hallamos rodeados de gente. En ambos casos, hablamos de una soledad destructiva, impuesta y sufrida que no elegimos y de la que intentamos escapar de mil manera: con distracciones y adicciones, con la búsqueda compulsiva de personas...Cualquier cosa parece servirnos para llenar el vacío que nosotros mismos nos sentimos incapaces de colmar
Pero existe otra manera de vivir la soledad y es desde la presencia; es decir estando solos pero sin sentirnos solos. Disfrutando de nuestra propia compañía; algo que lejos de ser una obviedad, puede llegar a convertirse en una fuente de satisfacción interior. Hablamos entonces de una soledad constructiva, un estado en el que sentimos enteramente la libertad y la responsabilidad sobre nuestro tiempo, nuestras actividades y nuestros sentimientos.
Aceptando la soledad, nos preparamos también para convivir con nosotros mismos y terminamos convirtiéndonos en un regalos para quien nos rodea.
Y es que, además, además es necesario vivir sin pareja. Pienso que tanto hombres como mujeres en algún momento de nuestra vida deberíamos hacer el ejercicio de estar un tiempo suficientemente largo sin pareja. No me refiero a ese tiempo que existe entre una relación de pareja que concluye y otra que espera que comience, o a cargar como inexorable en la vida "estar solo" porque no se encuentra con quien estar, sino a una elección consciente de un ejercicio pleno de la autodeterminación y el autoabastecimiento económico, afectivo y sexual. Se trata de una experiencia inigualable para dejar aflorar nuestros recursos y capacidades, conocernos como de ninguna manera podemos hacerlo.
Disponer exclusivamente del tiempo, espacio, voluntad, recursos-y hasta del control remoto de la televisión- es una experiencia sumamente placentera que todos debemos experimentar. Quienes pasaron de la casa familiar a la casa matrimonial que terminó, quienes padecieron una pareja violenta o desvalorizante, quienes transitaron a un divorcio traumático, quienes nunca se fueron solas de vacaciones, quienes nunca estuvieron en pareja y siente eso como una frustración, se deben en su vida la experiencia de vivir felizmente solas, de no compartir la casa ni la cama con nadie, ni añorarlo, durante un tiempo prudencialmente largo.
La situación puede llegar inesperadamente, pero ahora que está, puedes reelegirla tu misma: " si esto esta bien así, quiero aprender y disfrutar de estar sin pareja". Y actuar en consecuencia con ello. Decidir la vida como si nunca fueras a estar con alguien te permitirá conocer tus propios limites, recursos, deseos, posibilidades, como nunca antes lo pudiste haber hecho. Diseñar tu espacio solamente para ti es una experiencia vital que cualquiera debería conocer. Qué deseas, cómo lo deseas,cuánto lo deseas, será una experiencia inigualable de la que aprenderás más de ti mismo que en el resto de tu existencia.
En los momentos que sientas que tu voluntad de continuar sin pareja flaquea-los mandatos son fuertes y esto puede sucederte por convencida que estés de vivir esa experiencia-, solo sera necesario recordar los cientos de condicionamientos que tenías cuando estabas en esa situación. Esa pareja diferente que sueñas no podrás ser nunca si ante no eres otra de la que fuistes. Estando sin pareja no tienes porque estar solo cuando no quieras estarlo. Muchos hombres y mujeres en pareja están profundamente solos. Recuerda como tu mismo lo sentisteis cuando así estando acompañado. Amigas y amigos, familiares y hasta tu mismo puede ser una excelente compañía, cuando sientas que estar solo no es lo que quieres. No se trata de renegar de la relación de pareja, se trata de reconocer que la relación de pareja no es lo que pensamos que es cuando estamos solos...Es lo que vivimos cuando estuvimos en pareja, y siempre que nosotros no podamos ser otras que las que fuimos eso se volverá a repetir de modo inexorable. Se trata de que si no ahondamos en nosotros mismos, no nos amigamos con nosotros mismos, nuestras relaciones siempre serán lo que fueron, las que hasta aquí nos trajeron. Se trata de que sólo quién pueda estar solo en plenitud puede estar plenamente con otros.