lunes, 11 de mayo de 2009

Nuestras contradicciones.....

Existen dos grandes poderes que caracterizan al ser humano. El primero es el poder de elegir. El otro, el poder de las creencias, la convicción íntima que inspira a su conducta. Pero esto, que en teoría es síntoma de una enorme fortaleza, puede convertirse en un santiamén en fuente de todo lo contrario.
El ser humano es el único que aún dando sentido a su vida acaba actuando desde el más absoluto sinsentido. Y es que también existe un tercer poder: el de equivocarse. E incluso un cuarto: el de hacer todo lo contrario de lo que se piensa.

El poder elegir es, sin duda, muy revelador. Bien mirado, en la vida todo es elección, y eso nos confiere un poder sin igual. No un poder sobre los demás, sino el poder ser nosotros mismos, algo que desaprovechamos demasiado a menudo. Nuestras elecciones nos retratan, hablan de nosotros, de nuestros valores, de nuestras creencias, del momento por el que pasamos por la vida. A través de nuestras elecciones damos sentido a quien somos.

Pero la experiencia nos demuestra algo curioso. A la hora de la verdad, el ser humano acaba escogiendo muchas veces lo contrario de lo que estaba pensando. Y para colmo, suele hacerlo en el último instante. ¡Cómo puede funcionar bien el mundo si, para empezar, no podemos confiar ni en nosotros mismos!.

Uno de los mayores conflictos de las personas es la dificultad de encontrar la armonía entre lo que piensan y lo que hacen. La contradicción y la incongruencia asoman a nuestras vidas a diario por mucho que nos prometamos ser serios y coherentes con nosotros mismos.

¿ Cuántas veces nos hemos prometidos hacer algo que acabamos por no hacer? ¿Cuántas veces hemos preparado un discurso o un diálogo imaginario en nuestra mente y luego no hemos dicho ni mu? ¿Cuántas veces estuvimos convencidos de algo que a la hora de la verdad fuimos incapaces de hacer o hicimos todo lo contrario?.

Nuestra mente nos permite anticipar el tiempo. Como todo sucede en la mente, todo está a buen recaudo, es decir dentro de nuestro propio control. Pero cuando actuamos, cuando pasamos por fin del orden mental a la experiencia, se desvelan nuestros límites, nuestra realidad sin trampas ni cartón. En la experiencia hay demasiados cabos sueltos. Y además nos podemos equivocar.
Descubrimos a veces cómo las creencias pueden ser erosionadas por la experiencia.
Así transcurre a menudo nuestras vidas, sosteniendo creencias de forma rígida sin haberlas experimentado lo suficiente y justificándonos pequeñas trampas que son asumidas como "excepciones a la regla". Ante ello me cabe dos reflexiones.

La primera se refiere a nuestro poder constructor. Creer es crear. Y eso hacemos continuamente con nuestras creencias. Unas nacen de las experiencias y otras son "adoctrinadas". Sean de una u otra manera, estas creencias van a orientar nuestra forma de comportarnos y crear nuestra experiencia. Si el resultado de esas experiencias es contrario a lo que pensamos, tal vez descubramos que nos sosteníamos en una falsa creencia.

La segunda reflexión que me puedo hacer se refiere a la capacidad que tenemos de afirmarnos a nosotros mismos, de poder decir lo que pensamos y sentimos. Se trata, en definitiva, de la capacidad de asumir nuestra propia responsabilidad. La mayorías de las incoherencias de nuestra vida tiene mucho que ver con la dificultad de expresar lo que somos, lo que queremos, lo que nos interesa. Vivimos demasiado pendiente de los demás, de lo que quieren ellos, de lo que esperan de nosotros. El miedo a equivocarnos, a quedar mal, a ser menospreciados, y sobre todo a ser rechazados conlleva estar cediendo terreno personal y acabar dependiendo de lo que digan los demás. El ajuste entre nuestras expectativas y la de los otros acarrea grietas en nuestras coherencia. Nos pasamos el día justificándonos.

Somos y seguiremos siendo un espíritu de contradicción porque nuestras vidas se sostienen sobre la base de una supuesta personalidad que tenemos, una especie de "ego sum", un soy así que pretendemos que sea de una sola pieza cuando no lo es. Cada día al levantarnos somos un mundo lleno de posibilidades que van reduciéndose a medida que recordamos quién fuimos ayer. Nuestra memoria es lo único que tenemos para sostener algún tipo de coherencia.
Nuestro inconsciente funciona como una maquina perfecta que cada día nos devuelve la carta de miedos y limites que tiene nuestra existencia. Aunque nuestra pertinencia cultural define algunas pautas, a la postre todo depende de una decisión. La que se produce ahora y aquí. La que nos indica cómo somos en realidad ahora y aquí. Mañana tal vez sea otra historia.



5 comentarios:

El hada del Sur dijo...

Desde luego hoy es un gran día...
Te lo deseo para ti. Sin contradicciones...
Un beso

Han Solo dijo...

grande Serrat
gran cancion de mis favoitas de el

un beso guapa

El hada del Sur dijo...

Hola Han:
Me alegro que te resuene esta canción. Para mi es una de las mejores de Serrat.
Disfruta de este día.
Un beso

Iván López dijo...

hoy he tenio que hacer 25 elecciones...a estas alturas del día, espero completar el resto...
la vida se conforma de elecciones...tú eliges

viva la vida (coldplay) dijo...

somos el producto de lo que hacemos,sentimos,amamos,despreciamos pero si me dan a elegir quiero seguir sieno ese producto.
gracias por tu comentario la verdad que tu blog y el de ivan lopez me tienen ENGANCHADO.
solo decirte que para mi es un privilegio el poderte leer tiene que ser asombroso estar tar cerca de alguien como tu.UN SALUDO CANARION