lunes, 18 de mayo de 2009

Algo de que hablar


Aquello que decimos es mucho más que sonidos: es construcción de nuestro universo.

Las palabras son puente y camino para conocer y reconocer al ser próximo, son también el vehículo para llegar a nosotros mismos. Paradójicamente, también nos ayudan a tomar distancia, a ganar perspectiva, a comunicarnos. Nos permite acercarnos y alejarnos, gestionar distancia, entregarnos o partir.

La palabra es mitad de quién la pronuncia, mitad de quién la escucha, dejó escrito Michel de Montaigne. Nos pertenecen a ambas partes en diálogo cuando éste es sincero, cuando la escucha es atenta, cuando hay voluntad de encuentro.

En ella nos encontramos y por eso nos unen, nos llevan al intercambio, a la relación, al encuentro.

La llave del aprendizaje sobre la vida y la posibilidad de conocerse a si mismo pasa sin duda por la relación. La comunicación es el proceso que permite dicha relación.

La comunicación es un proceso. Es algo que se va creando. Al decir la palabra proceso quiero transmitir la idea de un continuo. La comunicación es algo que no esta hecho , es algo que se va haciendo.

Cada comunicación es diferente generando sus propias energías que a su vez genera sus propios significados.

Saber comunicar no presupone tener unas excelentes relaciones, aunque ayuda.

Comunicar bien es cuestión de habilidad y oficio. Saber relacionarse es una cuestión de ser uno mismo, y serlo con los demás. Sin duda este es uno de los equilibrios más difíciles de la vida. El aforismo de Hora es muy revelador en este sentido: Para conocerse a si mismo, es necesario ser conocido por otro. Y para ser conocido por otro, primero hay que conocerlo.

Nos jugamos mucho en las relaciones. A través de ellas nos definimos a nosotros mismos y a la vez participamos en la definición de los demás. El psiquiatra Harry Stack Sulivan ha propuesto la teoría de que todo crecimiento y maduración personal, pasa a través de nuestras relaciones. Junto a la experiencia de una relación profunda e íntima, caben otras que permiten explorar diferentes facetas de nuestra vida. Nos limitamos a nosotros mismos cuando limitamos nuestras relaciones.

No sé si como dice Jonn F. Demartini, las carencias crean valor, el caso es que he decidido poner manos a la obra y vivir más a fondo mis relaciones poniendo toda la conciencia y el sentimiento en ello. He aprendido que toda comunicación es una relación. Que toda relación es un proceso interactivo y constructivo tanto de la identidad como de lo que llamamos la realidad. Que esta construcción se lleva a cabo a través del lenguaje, influenciado, como nosotros, por el contexto, la sociedad y el momento histórico en el que vivimos. La comunicación es un proceso psicosocial que tiene la finalidad de unirnos, de trazar relaciones lo suficientemente estables y pautadas como para que podamos formar colectividades y desenvolvernos tanto en lo que es común denominador como en la diferencia.

Pero lo más importante que he aprendido es que las relaciones son experiencias emocionales, intuitivas, a veces inconscientes y por supuesto basadas en el amor. Por mucho que lo queramos razonar aquello que nos une o nos desune es un misterio a vivir.

Nos pasamos la vida relacionándonos. A no ser que vivamos alejadas del mundanal ruido, cada día vamos a protagonizar relaciones de todo tipo. Breves, largas, amistosas, interesadas, profundas o superficiales, las relaciones están ahí para aprender como somos.

La comunicación que establecemos en nuestras relaciones puede considerarse buena o mala.

Para mi no existe comunicación buena o mala, la mucha o la poca, la falta o el exceso de ella. Todo es comunicación. Actividad o inactividad, palabras o silencios, tienen siempre valor de mensaje, influyen sobre los demás, quienes a su vez no pueden dejar de responder a tales comunicaciones y por ende, también comunican. Pero además lo que entendemos por mala comunicación no deja de ser "información" sobre el proceso comunicativo, con lo cual, quitándole la connotación negativa, esa información es altamente útil tanto para corregir el proceso, como para aumentar la propia comunicación.

Creemos que lo normal es que todo el mundo nos entienda, cosa que implicaría que todo el mundo es igual. Al comprobar que esto no es así, tendemos a autoinculparnos, a creer que lo estamos haciendo mal. Para mi lo normal, de entrada, es que cada uno entienda lo que quiera entender. Cada persona tiene su mapa del mundo.

Dicen que hablando se entiende la gente. ¡Pues parece que no!. Si tenemos en cuenta que incluso el lenguaje se basa en la interpretación que hace cada uno de las palabras, no por mucho hablar nos entendemos mejor. A menudo las palabras son más un inconveniente que una forma eficaz de resolver la comunicación

Uno de los obstáculos de una buena comunicación es tal vez estar pendiente de uno mismo y no del otro. En lugar de estar tan pendiente de lo nuestro, bastaría con "darnos cuenta" de cómo reacciona la persona que tenemos delante, observar como responde a nuestra comunicación. "La vida es como un eco, si no te gusta lo que recibes, preocúpate de lo que emites". Por lo visto estamos tan preocupado por todo aquello que emitimos que no nos damos cuenta de lo que realmente estamos recibiendo








9 comentarios:

viva la vida (coldplay) dijo...

gracias a la comunicacion y a las telecomunicaciones hoy en dia el mundo es mas mundo,aunque a veces las comunicaciones brillen por su ausencia.
muy bien interpretado hada del sur.
congratulation.

Han Solo dijo...

and celebration
s iseñor
la verdad es que la incomunicacion es la madre de todos los malentendidos
asi han comenzdo mas de una guerra y de dos

besitos

Marta dijo...

La realidad es imposible de aprehender en su totalidad porque todos la interpretamos según nuestros condicionamientos culturales, sociales, educacionales y un montón de etcéteras. Pero es muy buena e interesante tu observación sobre que quizá, lo que falla en nuestras comunicaciones es que todos estamos pendientes de nosotros y no de lo que pueda estar sintiendo el otro para hablar o callar según las circunstancias. Según lo que esperemos oir, emitimos juicios. Un beso.

Iván López dijo...

hay que saber hablar, relacionarse pero también juega un papel importante oír a la otra personas, y sore todo dejarla hablar....;-)

Martín dijo...

Aprender a escuchar es el primer paso para un buen dialogo. Solo así seremos escuchados sin que se arme un dialogo de sordos. Muy buen texto! Saludos

andres wunder riopedre dijo...

Muy buen análisis, me gusta como lo has planteado y ese toque mágico personal tuyo. Saludos

El hada del Sur dijo...

Hola Andres:
Muchas gracias por tus comentarios.
Tenemos que mejorar la comunicación todo el mundo para así tener mejor relación.
Un saludo

Galileo dijo...

gracias por tus interesantes reflexiones. Me han gustado especialmente los dos últimos párrafos. Saludos.

Aceituna andaluza dijo...

No hay diálogo más sincero que el que se tiene con uno mismo, además cuando somos capaces de escucharnos, somo capaces de comunicar lo que deseemos comunicar.

Buen artículo y post, como siempre tus reflexiones me animan a reflexionar.