miércoles, 22 de abril de 2009

Nuevos desafios



En una de sus frases más citadas Julio Cortáza dice que "nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido". La psicología ha vertido miles de páginas para hablar de las bondades del cambio, pero ¿Qué sucede cuando este es tan drástico que amenaza con derrumbar la identidad de quien lo sufre?.


El principal reto de alguien que empieza de cero es que debe acostumbrarse a estar sin el mundo conocido: el conjunto de hábitos y certezas que hasta entonces le otorgaban seguridad.


"Nunca es demasiado tarde para ser lo que deberías haber sido" (George Elliot).

En ocasiones la persona que ha padecido una crisis acaba agradeciendo la oportunidad que se le ha brindado.

En cualquier caso los milagros de la resiliencia (capacidad de sobreponerse a un dolor emocional) no son exclusivo solamente de personajes importantes como fue Viktor Frankl, que después de vivir un infierno en Auschwitz fundo una nueva escuela psicólogica.

Muchas personas que se han sobrepuesto a una crisis destacan la energía que embarga a aquel que lo ha perdido todo pero que no se resigna a su destino.

Toda crisis lleva aparejada una travesía del desierto más o menos larga hasta que encontramos nuestros objetivos vitales a los que aferrarnos. Esta transición puede ser dolorosa, pero nos brinda la oportunidad de elevarnos más allá de nuestros límites.

No todas las crisis son iguales pero todas tienen algo en común, la resistencia y el cambio. A la vez nos sitúa en una situación ambivalente: oportunidad o amenaza. También sus consecuencias se parten en dos: te hundes o te fortaleces. Pero nunca vuelves a ser el mismo. Éste es el problema de las crisis; son radicales. No admiten ni puntos medios ni medias tintas. Una crisis es un proceso de cambio, una transformación entre algo que fue y algo que lucha por ser. Una crisis es un proceso de muerte simbólica para renacer de nuevo. Es la forma radical que tiene la vida de transmutar. De evolucionar. De aprender. De crecer.

El corazón de una crisis es eso, una lucha interna en la que no hay ruidos de sables, sino un vaivén emocional que desgasta toda la energía disponible ya de buena mañana. La resistencia al cambio suele ser intensamente dolorosa porque significa soltar esas amarras que han permanecido ancladas en burbujas de comodidad, protección y control. Sabes que no puedes ir hacia atrás, porque la crisis ha llegado justamente por permanecer demasiado tiempo aguantando algo insostenible. Pero tampoco puedes ir hacia delante porque no sabes qué es lo te vas a encontrar, no se dispone aun de la confianza necesaria para entregarse plenamente. Eso es, ni para delante ni para atrás.

Las crisis son paralizadoras. Están atenazadas por el miedo.

A lo largo de la vida vamos a sufrir diversos avatares que afectarán a diferentes áreas de nuestra existencia. Aunque pretendamos andar y evitar el sufrimiento, nuestro estado natural no es precisamente el de la perfección. Martin Seligman suele definir la felicidad como la liberación de nuestras peores pesadillas. Eduardo Punset lo resumen aún más: la felicidad es la ausencia del miedo. Nuestra cotidianidad es una lucha continua por evitar el mal mayor. Más que dirigir la acción hacia lo que queremos, la dirigimos a evitar lo que no queremos. Todos son esfuerzos para no caer. Sin darnos cuenta en lugar de ahuyentar el miedo, lo estimulamos. De tanto temerlo, lo atraemos hacia nosotros.


Dice Dalai Lama que la vida no es que sea una ilusión, pero sí es como una ilusión. Aquello que aparenta ser fuente de felicidad termina siendo de infortunio, y aquello que parece una maldición acaba siendo una bendición. La no permanencia de la vida nos permite entender que todo ocurre a la vez y que nada es para siempre.

5 comentarios:

Han Solo dijo...

pienso que cada vez que discutimos con alguien y logramos un perdon mutuo (yo perdono y soy perdonado) se empieza de cero, sin desandar el camino recorrido
no se siempre he tenido esa sesacion

Arcana Mundi dijo...

Estimada señorita:
Puesto que a ambos nos mueve el amor a la cultura, (he visto en su perfil que una de sus aficiones es la literatura) deseo invitarla a leer el último artículo: “María Jesús Almendro Sánchez; una escritora en ciernes”, que he colgado en mi blog. En el comento de forma breve y concisa lo difícil que es para un escritor novel abrirse camino en el mundo de la cultura nacional española.
¿Qué implica escribir?
¿Existen precios inaceptables, peajes infames a la hora de acceder el escritor, aún desconocido al escenario del reconocimiento y rechazo públicos?
Espero que mis letras sean de su agrado.
Un fuerte abrazo desde tierras canarias.

El Nota dijo...

EStoy de acuerdo no hay nada como una buena catarsis, caer hasta el fondo para verlo todo más claro, ser sincero con uno mismo hasta que duela, pero cuanto más te duela mejor, vencer o reconocer los miedos y renacer de las cenizas, es dificil caer porque el cerebro tiene su propia autodefensa y al final por muy sincero que sea uno cpnsigo mismo siempre barre para casa, pero es una buena terapia de la que uno sale fortalecido.

Valdemir Reis dijo...

Hola estoy visitando esta bella zona! Felicitaciones por la excelente labor que aquí se muestra. Excelente sus publicaciones "NUEVOS ...", una gran contribución. Feliz y honrado por su amistad. I, que es el único que puede caminar más rápido ... Pero que va acompañado de un amigo, por supuesto, va más allá ... Espero que su visita! Nos reuniremos siempre aquí. Votos de una semana llena de éxito, tanto la paz, la salud, el brillo, la bendición, la protección y la felicidad. Godspeed. Un abrazo fraterno.
Valdemir Reis

Ptolomeo Lagos dijo...

Hola, Hada... ¿de donde sacas las fotos? Hay algunas absolutamente deliciosas