sábado, 11 de abril de 2009

Cuando somos asaltados por la ira


La ira tiene prestigio, audiencia, y vende. La ira es una emoción destructiva, si nos damos cuenta se ha convertido en el ingrediente principal de las series de televisión. Los informativos y las declaraciones políticas: cualquier situación parece contener ira, y por consiguiente, violencia. La violencia verbal y no verbal como anzuelo y a la vez como un recurso para solucionar los problemas es usado en ciertos contextos. No obstante, la ira es una emoción destructiva siempre y cuando no la sepamos canalizar. Se puede aprender a expresar la ira o el enfado de forma constructiva, y evitar así las repercusiones nefastas que tienen en nueva vida diaria. O bien reprimimos la ira, o bien pasamos al otro extremo y estallamos, porque nos aguantamos más, y la vida es injusta, y nadie quiere a nadie.

Yo imagino la ira como un cubo lleno de excrementos. Cuando nos enfadamos, acostumbramos a lanzar el oscuro contenido de ese cubo a la cara de quien nos ha provocado la ira. El otro se queda peor de lo que estaba, hecho un asco, y así no sólo es imposible resolver ninguna discusión, sino que la agresividad mutua va más allá.

En nuestra sociedad, el macho cabreado siempre ha tenido buena fama. Afortunadamente las cosas están cambiando y la especie humana mejora; no obstante, la ira sigue circulando alegremente.

Lo ideal seria lanzar los excrementos al jardín de al lado, siempre y cuando no dañemos ninguna flor. Esa, llamémosle, técnica se puede aprender. E incluso puede llegar a ser constructiva, porque no debemos olvidar que la ira lleva en sí misma una gran carga de energía: es cierto que la ira es la emoción que está detrás del maltrato, la violencia y de todas las guerras; pero también es cierto que, gracias a la ira, la humanidad se ha enfrentado a situaciones injustas o peligrosas, ante las cuales se hubiese inhibido. Muchos cambios sociales y revolucionarios vienen precedidos por la ira.

La ira constructiva, como dice la filósofa Elsa Punset, es el germen de la justicia social.

Añadiría que somos en la vida responsables de nuestra ira. Siempre culpamos a los demás, pero cada uno de nosotros es responsable de la ira que siente. Es una cuestión de elección: el otro nos lanza una pelota, y nosotros decidimos si cogemos la pelota o no. Y sin embargo nos dejamos controlar por la ira. Dejamos que nos domine esa emoción y pasamos a ser sus esclavos, quizás porque es una de las emociones más difíciles de manejar.

Nos enojamos porque podemos tener muchas expectativas: porque la idea que nos habíamos hecho de cómo había de ser las cosas, de cómo debía comportarse la gente y de cómo las situaciones iban a desarrollarse no cuadran con la realidad. La ira surge cuando interiormente no eres bastante flexible como para aceptar que la realidad exterior va a ser siempre distinta de lo que tú creías, esperabas y deseabas. De hecho, tu ira es signo de que aunque estés intentando controlar a los demás y las situaciones de la vida, no lo estas consiguiendo. Este enfado disminuirá cuando comprendemos que no podemos controlar a las personas ni a los acontecimientos.

En el fondo de la ira hay frustración. Si se admite, si se reconoce, ya se habrá dado el primer paso para desactivarla. Se trata de reconocer que estamos airados, o que algo nos ha molestado.
Lo ideal sería expresar cómo nos sentimos, qué nos ha herido. Esto resultara más fácil cuando hablamos de nosotros mismos, de los propios sentimientos, y de la necesidad o expectativa que no se ha visto cumplida.
Aunque a veces parezca legitimo sentirse airado, no lo es ofender o agredir a los demás: "A veces las personas se sienten con derecho a herir porque otra persona les ha herido".

2 comentarios:

El Nota dijo...

La ira ha resuelto conflictos y tambien los ha creado, la ira es violencia verbal o física, si es verbal ya puedes ser el mejor orador del mundo que nada puedes hacer ante una avalancha de insultos y si es física más vale que repartas a diestro y siniestro, el problema es que es un arma y se utiliza sin necesidad como un método de resolver problemas por la via del miedo

Han Solo dijo...

ya lo decia Yoda: el miedo llevaa a la ira