miércoles, 18 de marzo de 2009

El efecto de la música sobre nuestras emociones



En alguna ocasión, hace ya tiempo, tuve una discusión con un amigo mio con respecto a la música, su teoría era que no existe música buena o música mala, sino que solo hay música que nos gusta y música que no nos gusta. Yo como siempre (o casi siempre) contradije su teoría alegando lo siguiente:

La música es un arte, y entendiendo como arte, toda creación humana que a través de una estética visual, auditiva o incluso táctil, nos produce un estado de animo distinto al original. Partiendo de esa idea alegada (aun lo creo así) que existe música (también otras formas de arte) que, definitivamente no tiene estética, y no me estoy refiriendo a ningún genero en particular, aunque en mi opinión, existen tipos de música que rara vez se aproximan a esta estética auditiva a la que me refería.

La música es un enigma, un misterio que desde los albores de la humanidad ha estado presente marcando una temática divina entre las notas. Como dice Almendro (1999) "tal vez el firmamento sea un tambor de resonancia con las estrellas como notas de consciencia".

De la música se suele decir que amansa las fieras y hay un dicho zen que establece que para llegar a la quietud total hay que atravesar las fieras del inconsciente. El dios Orfeo estableció una vía hacia ello.

Me pregunto que extraño poder poseía Orfeo que con su lira no sólo conseguía que las aves y animales se reunieran en torno a él, sino que detenía los cantos de sirenas con el suyo propio.

Es que Orfeo poseía el poder mágico de la música, un poder que produce efectos sobre el ser humano, como cambiar nuestro estado de animo, relajarnos, conmovernos, hacernos pensar e incluso ayudarnos a recordar.

Desde tiempos inmemorables algunos individuos afortunados sabían como penetrar el velo que separaba la conciencia ordinaria de la extraordinaria. Con una fuerza milagrosa, esta creación más que humana, que es la música, transporta, transmite y transforma estados de consciencia, comunicando lo comunicable y lo incomunicable.

Es pues, un hecho incontrovertible que la música afecta a las emociones, las cuales a su vez influyen en numerosos procesos corporales; puede cambiar el metabolismo, aumentar o disminuir la presión sanguínea, afectar a la energía muscular, a la digestión, a las secreciones internas y a la respiración. Incluso las redes neuronales del cerebro son sensibles a los principios armónicos.

De hecho, la música forma y ha formado parte de todas las tradiciones espirituales del planeta. En psicoterapia no sólo como relajación sino como inductora y catalizadora de procesos inconsciente está siendo todo un descubrimiento.

Es básico para entender el proceso de cómo la música entra en nuestros sentidos e influye en nuestras emociones y pensamientos las palabras de Hamel: " No hay duda de que cada uno de nosotros escucha "su" música, con un gusto determinado y relacionando las piezas con emociones o conceptos, o incluso asociaciones inconscientes. El idioma musical con el que cada uno se identifica es a menudo un inventario de su condición interior".

Quizás, después de haber leído este articulo, creo que ya estaremos todos más preparados para saber que a través de la música y el ritmo, podremos aprender a llevar un buen ritmo en la vida y FLUIR..... que no es poco.

La música del compositor Michael Nyman como banda sonora en la famosa película "el piano" es una muestra de sonidos que transforman nuestras emociones.






1 comentario:

Iván López dijo...

Hola, gracias por tus comentarios de apoyo en el post de aviso a navegantes. Lamentablemente estos dias, algunos envidiosos me han faltado al respeto criticándome ya no solo por el trabajo que realizo que entiendo puede gustar más o menos a la gente. Pero cuando las críticas se fundamentan en la ignorancia, en la especulación y lo peor de todo vienen de "supuestos" periodistas. Duelen...sin embargo la indiferencia es mi mejor arma....

tupost sobre la música ha alterado mis emociones esta mañana...gracias miles de nuevo otra vez.
Un abrazo....