martes, 3 de marzo de 2009

Cuando vivimos disociados


Vivir disociado es vivir dividido, escindidos, lo opuesto a unificado.

Considero la disociación como un mecanismo de defensa del yo, mediante el cual los aspectos de la personalidad que resultan insoportables, son rechazados y colocados en compartimentos estancos del psiquismo, favoreciéndo así la división interna.

En la disociación hay grados. El caso extremo es el de la personalidad doble o múltiple que tanto hemos visto en las películas. Disociación extrema había entre el doctor Jekill, un médico entusiasmado con la investigación y mister Hyde, un psicópata asesino. En la doble personalidad los compartimentos son tan estancos que la personalidad primaria, doctor Jekill en nuestro ejemplo, desconoce por completo la existencia y las actividades de la personalidad secundaria, mister Hyde. Hay barreras amnésicas entre las personalidades disociadas. Estos casos tan frecuentes en el cine, son extraordinariamente raros en la realidad. Pero sí son frecuentes grados de disociación menores.

Los hay que viven una doble vida, la oficial que es convencional, adecuada al sistema y la otra, la paralela, que es muy opuesta a la primera y en la que se lleva a cabo todo aquello que conflictúa y se mantiene reprimido. Resulta a veces sorprendente, casi increíble, que esas personas pasen de una faceta a otra sin resistencia alguna, sin lucha interna, sin reflexión, actuando en una u otra con normalidad, como si nada pasase. Pero pasa y llega un día en que el mecanismo deja de funcionar y se enfrentan a un espejo que no se puede esquivar y que devuelve una imagen grotesca de verdadera falsedad.

Lo negativo es también parte de nosotros. Si uno lo niega una y otra vez, lo reprime, lo trata como si fuese un monstruo y lo mete en el desván, acabará saliendo de alguna manera. Lo que conviene es ser consciente de todo lo nuestro, también de lo feo, reconocerlo e integrarlo: sé tú mismo, no importa lo que seas. Pero además podemos y debemos intentar limarlo, suavizarlo, modificarlo: Ser siempre el mismo, pero nunca lo mismo.

2 comentarios:

Alberto M dijo...

Con qué magnífica claridad te has explicado en este. No es una afirmación, sino una pregunta sin signo, porque el signo me es un extraño de peyorativismo.
Eres clara en tu ciencia. Y yo admiro eso. Te leo, pero no te digo, porque hago en otro sentido. En mí sí es una afirmación que eres generosa; aunque, de tener tu texto, hubiera intentado simplificar la última frase, esto lo entiendo como una maniedad mía que me ha ocurrido en otros textos tuyos, claros y en la dirección que tú haces. Quiero decirte que te estoy agradecido en el sentido en el que intento explicarme.

Perdona la voz, que no es otra que de estar cuatro días en una casa -es un motivo más de lo que me habla tu texto esta información- aparte de nada -la explicación- y me resarciré, supongo, en lo que me toca.

Un abrazo.

El hada del Sur dijo...

Hola Alberto:
Procuro ser clara en lo que se me antoja hablar en ese instante.
Cada persona tiene un estilo propio de escribir.
Pienso que escribir es como la música.
Si te gusta un autor, seguro que toda su música te gusta pero si no te va su estilo, no va haber forma de escuchar ninguna melodia.
Espero que puedan ser utiles algunos de mis textos y puede que otros no te gusten.....
Lo de estar cuatro días en una casa puede que afecte pero no creo que implique ninguna disociación.
Un abrazo amigo