miércoles, 4 de marzo de 2009

Buscando la verdad

La verdad es que uno puede buscar la verdad de muchas maneras, pero en estos últimos tiempo están habiendo muchos artistas entre ellos Leornad Cohen, que están convencidos de que la verdad esta en la religión.


"Somos atraídos por la verdad", dice Leonard Cohen, ya que, " cuando la oímos y la vemos nos hipnotiza". El cantante en una entrevista afirmaba que todos estamos hambrientos por la verdad. Lo que pasa es que se muestra de diferentes formas y maneras.

Buscar la verdad es siempre algo doloroso. "Suele darse por sentado que la perfección no existe", dice Cohen, "que nuestro mundo está roto, y que con corazón derrotado vivimos vidas rotas".

"Todos llegamos a un punto donde debemos encontrar sentido para nuestra vida", dice Cohen, "cuando tenemos que buscar metáforas que nos expliquen el significado de nuestra vida". Hay muchas formas. Para él, "es ahí donde encajan las tradiciones religiosas". Aunque desde mi opinión es algo que todos estamos continuamente examinando, debatiendo y corrigiendo.

"A no ser que la persona esté rota y sufriente psíquicamente, no va a enfrentarse a un examen espiritual", dice cohen, "uno empieza a ser sabio cuando se da cuenta de que es sumamente infeliz aquí".

Pienso que el mayor engaño de la mente es creer en algo tan solo porque uno quiere creerlo dijo una vez Louis Pasteur.

Y es que hay mucha gente que aún a pesar de lo apabullantes que sean las pruebas que demuestren que su credo es infundamentado, o lo poderosa que sea la dialéctica con la que se les pretende convencer de lo contrario, siguen, siguen creyendo....

En lo bueno y en lo malo, lo peor es ver como cosas que se creían superadas hay gente que se dedica a intentar reventarlas, en vez de intentar buscar una respuesta en lugares en donde aun al menos la ciencia no llega.

Es por ejemplo sabido en ciencia que la única información que recibimos del universo es la que este nos concede, ya que cuando intentamos profundizar, condicionamos esta información (es un hecho conocido en física cuántica llamado el principio de incertidumbre de Heisenberg) y que por tanto, hay una inmensa cantidad de universo existente, que al menos con la tecnología que disponemos como mucho es posible intuir.

Efectivamente, la ciencia tiene un límite, precisamente cuando se llega a esos senderos oscuros, la ciencia es la primera que humildemente dice, " a partir de ahí no se que hay". Y a partir de ahí es donde entra la religión, y el que cada uno piense y crea lo que quiera creerse.

Nadie puede ni debería imponer sus ideas acerca de lo que aún nos es desconocido. Dios existe para quien quiera creer en él, y precisamente no hay forma de demostrar lo contrario, pero del mismo modo que no se puede demostrar su existencia, al menos la existencia que algunos se empeñan en demostrar.

La misma idea de Dios responde a un deseo inconsciente de buscar protección en una especie de padre que nos resguarde de nuestros miedos. Esta idea toma más fuerza si cabe si observamos que la mayor parte de las acciones humanas están guiadas por la búsqueda de seguridad.


Cuando nace una religión lo hace en un momento histórico determinado y sujeta a los conocimientos de la vida que pertenecen a ese momento. La "voz" de Dios, que en realidad es la de los hombres que la crearon al estar basada en verdades inamovibles quedan irremediablemente enfrentadas al fluir de la historia y, por añadidura, a la de los conocimientos que la acompañan.

Una de las razones por la cual ha perdido peso en Occidente es precisamente, porque los avances científicos de los últimos siglos han ayudado a explicar la mayor parte de los fenómenos naturales que en el pasado fueron fuente de la religión.

La religión queda así estancada y en peligro por falta de coherencia en su explicación del hombre y del mundo, lo cual constituye un arma de doble filo, pues puede dar lugar al nacimiento de fundamentalismo e integrismo, en un intento desesperado de sobrevivir al empuje de los conocimientos y a la erradicación de la ignorancia.

Los fundamentalismos en los que puede derivar la religión por esto, aunque sirve de máximo exponente, no es exclusividad del Islam. En EE.UU, por ejemplo, en las zonas en las cuales hay una fuerte presencia de grupos fundamentalistas cristianos, se suele escamotear cualquier enseñanza que ponga en duda el relato bíblico, entre ellas teorías cientificas del origen de la tierra y de la evolución, lo que también es frecuente en la comunidad judía. Incluso el budismo donde hemos comprobado que en estos últimos tiempos proliferan algunos artistas importantes, no se ve libre de fundamentalismo, como lo demuestra el atentado por envenenamiento que en 1995 protagonizó en el metro de Tokio el grupo budistas japonés del líder religioso Aum Shinrikyo.


Así que llegado a este punto en mi total desacuerdo de la búsqueda del sentido y de la verdad a través de la religión que termina por no dar respuestas a nuestro malestar, creo que todo el mundo puede encontrar las respuestas a través de si mismo.

Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida, y en vez de ellos pensar en nosotros como seres a quienes la vida le inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación sino de una conducta y actuación adecuada. En última instancia vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada uno de nosotros.

Dichas tareas, y consecuentemente, el significado de la vida, difiere de una persona a otra, de modo que resulta completamente imposible definir el significado de la vida en términos generales. Nunca se podrá dar respuesta a las preguntas relativas al sentido de la vida con argumentos especiosos. "Vida" no significa algo vago, sino algo muy real y concreto, que configura el destino de cada persona, distinto y único en cada caso.La vida no nos interroga con palabras sino con situaciones, las que nos toca vivir en el transcurrir diario. Nuestras respuestas, por tanto tampoco serán con palabras sino con acciones. Cada acción es producto de una decisión, y todas ellas engarzadas, dibujan el sentido de nuestra vida. No el de la vida en términos generales y abstractos, sino el de la nuestra, la existencia de cada uno de manera específica y única.

El sentido del la vida surgirá en la medida que podamos elevar la vista desde nuestro ombligo hacia el horizonte. Mientras la mirada esté fija en el ombligo, únicamente nos veremos a nosotros mismos; cuando busques el horizonte, aparecerán los demás, aquellos con quienes nos vinculamos, los que componen con nosotros la compleja, sutil y sagrada trama de lo humano.Eso que le da sentido a nuestra vida, será, siempre y de un modo inevitable, algo que nos mejora tanto a nosotros, como a los demás y al contexto en el que vivimos.

1 comentario:

jeff34 dijo...

Piense que todos a sa propre verdad i que dios es un refugio por la gente que ne conoce l'amore de soi, como dice el grande Sigmünd ! Dios es un invencion para esperar i croire en la vida... Ma que es muy difficile por me de traducir todas la ideas que piense. Va a comprar un livre un dicionare de español por communicare con tu matilde... Vamos ! Un saludo ! arrivederci !