lunes, 9 de febrero de 2009

Un poco de humor en la vida.....


El humor sucede continuamente a nuestro alrededor, pero nosotros no siempre nos mostramos receptivos, pues cada día nos vemos obligado a filtrar una gran cantidad de información. Sin embargo, si somos capaces de cambiar las lentes con las que vemos el mundo, empezaremos a apreciar la comicidad de la vida.

El sentido del humor es una cualidad que valoramos tanto en los demás como en nosotros mismos.

El punto de partida para desarrollar el sentido del humor es aprender a aprenciarlo, encontrarlo a nuestro alrededor. Ten en cuenta que, como los sentidos, el del humor es un sistema diseñado para detectar ciertos estímulos en el entorno.

El humor nos rodea. Está en todas partes. en la calle, en la oficina, en los bares de copa, en las últimas modas y tendencia, en los discursos políticos y debajo de tu cama. Proliferan por doquier en cada estación del año y en cualquier rincón del planeta, de manera que es imposible evitarlo.

La capacidad que tenemos para detectar, disfrutar y, en definitiva, apreciar el humor tiene que ver con las lentes que usamos para ver el mundo.

Todo en la vida puede verse desde la atalaya del humor. Todo absolutamente todo, incluido lo más serio, lo más trágico y lo más sublime.

Una de las películas más geniales que he visto es "La vida es bella", y la genialidad estriba en meter el humor del escenario más impensable, un campo de concentración nazi. Genial es meter también el humor en un cementerio, como lo hace Groucho Marx al poner en su epitafio: "Disculpen que no me levante". O hacer el humor ante un pelotón de fusilamiento, como hace Pedro Mucho Seca, al poner el boca del ajusticiado dirigiéndose a los soldados: "Me lo habéis quitado todo, todo, menos una cosa....el miedo que os tengo".

El humor ha de estar también en lo sublime, lo está en Dios y en Santa Teresa, cuando en una noche de tormenta se ve con sus monjas tiradas en el suelo al volcar el carro mientras rezaba al altísimo. La Santa escucha decir a Dios, esa noche travieso: "Así trato yo a mis amigos", A lo que la abulense replica: "No me extraña que tengas tan pocos".

El humor es curativo, terapéutico, saludable y sobre todo, lo que nadie puede dudar es que es divertido y ayuda a disfrutar del momento presente en el que surge, rompiendo lo rutinario con una sonrisa o con una carcajada.

Ahora considero que lo más importante es reírse de uno mismo ya que es muy sano porque quita hierro a nuestros complejos y facilita que nos aceptemos, hasta con nuestros puntos más vulnerables. En un libro de Rodriguez Idígora, se lee una Bienaventuranza popular que no tiene desperdicio: "Bienaventurados los que se ríen de sí mismo porque nunca les faltará motivo del que reírse".

En definitiva, todos podemos entrenarnos para mejorar nuestro sentido del humor porque, como dice el Talmud: "Vemos las cosas no como son, sino como somos".


2 comentarios:

Iván López dijo...

te voy a nombrar hija predilecta de mi blog. :-) no hay que olvidar que reirse de uno mismo tb es uan de las cosas mas sanas del mundo...;-)

El hada del Sur dijo...

Hola Iván:
De eso se trata en la vida, de saber reirse de uno mismo y quitar importancia a muchas cosas.
Yo lo practico mucho. Considero que tener sentido del humor es una de las cualidades más importante que puede tener el ser humano entre tantas. Un abrazo