lunes, 2 de febrero de 2009

Cuando nos negamos...


Lo bueno de cumplir 40 años, decía Groucho Marx, es que uno aprende a decir no sin sentirse culpable. La verdad es que este Groucho debió ser un tipo genial porque a la inteligencia añadía el humor, y no cualquier humor sino ese contradictorio y paradójico que es la sal del pensamiento.

Es difícil para muchas personas decir no. Cuando decimos no, nos arriesgamos a ser incomprendidos, no queridos. Esto es una amenaza insoportable si precisamos imperiosamente el afecto de los demás, porque escasee nuestra propia autoestima

Ojalá todos aprendiéramos pronto eso tan difícil que es saber decir no. Hay quienes no aprenden nunca a decir no a nadie.

Decir no es difícil, pero aún lo es más saber decirlo. Admiro a las personas que saben decir que no con serenidad y firmeza a la vez, sin agresividad ni violencia; con claridad meridiana y sin medias tintas; con amabilidad y sin descalificaciones insultantes; con cortesía y sin acritud.

La cuestión no es sólo lo que digo, sino el cómo lo digo. La misma palabra puede ser dicha de maneras muy distintas, tan distintas que pueden despertar en el otro reacciones que van desde la aceptación respetuosa, hasta la animadversión más absoluta. Y con demasiada frecuencia el problema, el origen de la disputa, está más en el cómo que en el qué. Me explicaré.

En el lenguaje verbal humano podemos distinguir entre lo digital y analógico. Lo digital es el qué, lo analógico es el cómo. Es a veces difícil controlar lo que decimos, pero es aún mucho más difícil tener un control del cómo lo decimos: lo digital suele mantenerse en el nivel consciente, pero lo analógico se suele escapar a nuestro control consciente. Lo digital es el mensaje literal que dicen nuestras palabras, es decir, la mirada, los gestos, la entonación, las formas. Lo digital es el texto, lo analógico el contexto. Y a veces el contexto dice mucho más que el texto. Incluso hay veces que el texto dice una cosa y el contexto la contraria. Juan Peña "El lebrijano", un artista de flamenco, lo explica mejor que nadie en una letra de una solea: "Esta gitana está loca/ lo que dice con los ojos/ lo desmiente con la boca.

No solamente se trata de negación , en ocasiones rechazo y también ruptura a veces; pero no es también definición de límites, independencia y libertad. Decir no no es ser egoísta ni ser desagradecido.
Saber decir que no, es ejercer la sinceridad, comprometernos con nosotros mismos y es, sobre todo, renunciar a quedar bien a toda costa. Esa creo que es la clave: hay personas que sienten la necesidad absoluta de quedar bien hasta con el lucero del alba porque precisan de la estimación y el reconocimiento de los demás, porque tiene una autoestima bajo mínimo y tienen que obtenerla de fuera. Pero ¿a que precio? Cuando dices sí, queriendo en tus adentros lo contrario, te sientes mal y, curiosamente, con frecuencia te sientes utilizado.
En el fondo te colocas en un servilismo indigno hacia ti mismo, te percatas de tu debilidad y acabas con la autoestima aún peor. Decir que sí a todo no sólo no cura la autoestima sino que la empeora. Necesitamos el afecto de los demás, pero de poco nos servirá sin nuestro propio afecto.

Cuando no nos respetamos a nosotros mismos, lo que acabamos sintiendo es fastidio. La raíz de nuestro descontento, de ese fastidio general, está en como nos desestimamos a nosotros, en cómo nos relegamos y, finalmente, acabamos traicionándonos.

Para revertir este malestar, es menester que comencemos a tomarnos en serio. Se trata de considerar sincera y realmente lo que pensamos y no descartarlo rápidamente, de tener en cuenta nuestros sentimientos y no de guardarlos en un cajón. En definitiva, de darle lugar a lo que en verdad deseamos.

Cuando nos respetamos a nosotros mismos, algunos lo comprenderán e , incluso nos apoyarán; otros sin embargo, confundiran la firmeza con la agresión, la convicción con el desinterés, y el desacuerdo con el desamor. ¿Por qué? Porque, lamentablemente, hemos aprendido que, en palabras del filósofo argentino Alejandro Rozictchner, "ser bueno es muy bueno". Y también hemos aprendido que "ser bueno" es entregarse totalmente, ocuparse y preocuparse de los demás, aun a costa de uno mismo.

Yo considero que para respetarse a uno mismo, es necesario renunciar a la idea de que todos nos consideren "bueno".

Ni puedo, ni debo, ni quiero contentar a todo el mundo. Es más, si caigo bien a todos absolutamente bien a todos, tengo que empezar a preocuparme seriamente. Si carezco por completo, no diré de enemigos pero si de enemistades, algo grave puede estar pasándome, porque hay personas y posiciones que merecen mi rechazo absoluto y no en medias tintas. El que a todo dice que no, probablemente padezca de rebeldía oposicionista; que es cosa seria; pero, el que a todo dice que sí, el que no sabe decir que no, padece también de algo: le falta amor a sí mismo.

8 comentarios:

M.L.C dijo...

El NO o el Sí, desde lo profundo hacia el exterior.
Muy sabio. Gracias...

El hada del Sur dijo...

Desde luego en la reafirmación de nosotros mismo, en nuestras necesidades y en nuestros intereses, decir no es imprescidible

guanacastenoticias dijo...

A veces solo a veces, se vivie en una dualidad, donde la hipocrecía reina, decimos si, cuando desde adentro todo grita no o a la inversa, claro, hay que tomar en cuenta:
1. Decir siempre la verdad
2. Decir esa verdad con amor
3. Y que esa verdad con amor sea para edificar.......me parece.

Aceituna andaluza dijo...

Eso de decir no o si cuando se quiere está genial, lo realmente complicado es: saber qué es lo que se quiere decir, porque para saberlo con certeza tenemos que mirar en nuestro interior y en nuestras motivaciones, y ésto requiere tiempo para reflexionar, no puede ser contestado despues de formularse la petición o pregunta como es habitual.

Un abrazo amiga.

Iván López dijo...

Hola hada, de nuevo las casualidades nos vuelven a unir. A mí me cuesta mucho decir no y esome ha acarreado muchos problemas, aunque cada vez lo asumo mejor.

en cuanto a la foto de esta entrada. de dónde la sacaste? puedo casi decir con seguridad que esa foto está hecha en una calle de mi pueblo natal, Puerto de la cruz, la farola el banco y el fondo son enormenete similares.

El hada del Sur dijo...

Hola Iván:
Ya ves como las coincidencias estan en nuestra vida. Tenemos que estar pendiente de esas señales que seguro quieren indicarnos algo.
El decir que no como el decir que si cuando deseamos es el medio de reafirmarnos a nosotros mismos.
Practica el no cuando sea necesario y di que si aquellas que anhelas.
Esa la saque por internet. No se donde es pero me llamo la atención la templanza, la seguridad que esta mujer presenta. Su reafirmación y de contemplación. Si he elegido una foto donde aparece tu pueblo natal sera una señal.........Un abrazo

Alberto M dijo...

Es sano decir que no ¿A que sí?

:) Un abrazo.

El hada del Sur dijo...

Hola Alberto:
Es sano decir que no cuando eso es lo que queremos hacer, cuando nos escuchamos, cuando tenemos en cuenta nuestras necesidades, etc.
Me alegra de saber de ti. Un abrazo