lunes, 19 de enero de 2009

Y tú, ¿Qué valoras?




La sociedad occidental consumista y tecnificada en la que vivimos tiene un sistema de valores nunca explicitado pero muy evidente. Entre esos valores está el "tanto tienes tanto vales", todos lo reconocemos aunque nadie se atreva a compartirlos. Han creado en nosotros como una segunda conciencia, un reflejo condicionado que se dispara como un mecanismo del que ya no somos consciente: " vale más lo que más cueste".

El culto al cuerpo es otra de las obsesiones de nuestra sociedad, sólo hay que asomarse al kiosko para que cientos de portadas nos deslumbren con cuerpos danones o ver los anuncios de la tele, sin duda los más interesantes de la caja tonta. Lo más leído en España cada día es el "As" y "El Marcas", quizás por eso se quejaba Aute cuando decía: "¿ Qué hacer cuando los héroes persiguen un balón?", aunque todos veamos los documentales de la 2, son el estilo de "Salsa Rosa" y " Aquí hay tomate", justos herederos de las gloriosas " Crónicas Marcianas", llenas de famosos del famoseo infame. Visto lo visto, no me sorprendió oír a Saramago en una entrevista que estábamos viviendo la época final de una civilización. Los valores predominantes actuales no sirven para alzar el vuelo, sino sólo para ir muy a ras del suelo.


Otra de las cosas que valoramos en nuestra sociedad son las emociones fuertes, con momentos llenos de vértigo e intensidad. Por su propia naturaleza esas vivencias no pueden ni durar ni perdurar, son como explosiones. Y mientras vamos a la búsqueda desesperada de lo intenso, andamos ciego y nos pasa desapercibido lo sencillo, lo cotidiano, los detalles, las pequeñas cosas. Para muchos de nosotros, esos días cargados de pequeños momentos, de detalles cotidianos, pasan sin darnos cuenta. La rutina desdibujan nuestros días y tal como transcurren, desaparecen.


Hemos aprendido a vivir los grandes momentos, aquellos que creemos que marcan nuestra historia personal, que nos hacen felices. Y en esa espera se nos puede escapar parte de nuestra vida. Pero ¿ Por qué esperar el gran momento? ¿Por qué no convertir esas pequeñas cosas del quehacer cotidiano en una sucesión ininterrumpida de momentos extraordinarios?. Decía Henri Barbusse, escritor y periodista francés, que las cosas pequeñas, si se ponen junta, superan a las mayores. No obstante, para experimentar esa gran verdad, tenemos que darnos cuenta de la grandeza de nuestros momentos pequeños y, al adquirir conciencia de ellos, valorarlos.


Me costaría no disfrutar de la naturaleza y del silencio compartido, de la búsqueda de la verdad y de la justicia, de la libertad y de la solidaridad, el sol, la lluvia, el sueño....el amor. Y la amistad que contienen todas las formas de amar verdadera. Y es de esos mimbres de lo que suele estar hecha la vida. No creo en la felicidad completa pero sí aspiro a ser una mujer satisfecha con mi vida y para eso más que plantearme cosas grandes vividas intensamente, me planteo objetivos normalitos y que duren.

Dicen que cada sociedad elige entre sus símbolos, curiosa y paradójicamente, a personas que son del todo contrarias a los valores imperantes en dicha comunidad. Será por eso que una mujer viejecita, de anatomía débil y pobre entre los pobres, sea un símbolo indiscutible de nuestra época. El amor por lo pequeño era lo que parecía esconderse en el corazón de esa pequeña mujer nacida en Albania que vivió en Calcuta y que se llamaba Teresa: a veces, sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota..




















6 comentarios:

Alberto M dijo...

Pues llevo un tiempo dando vueltas a una posible respuesta o dos. La tercera es, más o menos, que no tengo ni idea, salvo que, habiendo salud -propia-, me quieran y, nada, a seguir.
El resto son cosas normales de humano depravado y vil y...
poco más.

Abrazotes.

Marta dijo...

Hola hermana, me encanta tu blog. Este fin de semana lo leeré tranquila en casa porque veo que has escrito mucho y parece todo interesantísimo.
Te mando un beso enorme.

El hada del Sur dijo...

Hola Alberto:
Me alegra de saber de ti.
Pues queda claro que los valores importantes son siempre los mismos pero con esta sociedad tan consumista creo que se estan perdiendo.
No creo que seas un ser humano depravado y vil. Eres autentico.
Un abrazo guapo. Matilde

El hada del Sur dijo...

Hola hermana, me alegra que te haya gustado el blog. Espero que te sea de utilidad. Ya hablamos por telefono y te escribo. Adios guapa

Iván López dijo...

estoy contigo en valorar, las pequeñas cosas que pasan desapercibidas. lamentablemente muchas personas ni son conscientes que a diario pasan miles de cosas a su alrededor. Sus mentes se bloquean por una alienación del sistema que inconscientemente les impide realizarse como personas.

Un abrazo

El hada del Sur dijo...

Hola Ivan:
Siempre que seamos capces de valorar esas pequeñas cosas tendremos asegurado un estado de mayor felicidad y bienestar. Estoy de acuerdo contigo en que un gran número de personas se quedan bloqueados y no son ven más alla.
Otro abrazo Y mucha inspiración para hoy.