miércoles, 28 de enero de 2009

Se me escapa la vida.......


¿Qué es el tiempo? "Si nadie me lo pregunta lo sé; si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo sé". Así se expresaba San Agustín, el filósofo del siglo IV cuando comenzaba abordar el problema del tiempo. Aunque no sepamos definirlo, todos tenemos conciencia de él, todos vivenciamos su transcurrir, porque somos seres temporales, estamos hechos de tiempo.

Platón decía que el tiempo es solo una forma de medir el transcurrir de la materia en el espacio.


Hegel, por su parte, afirmaba que el tiempo es la forma pura de la intuición sensible.


Borge especulaba que todo el tiempo ya había transcurrido y que lo que somos es solo el recuerdo de un hombre o quizás de Dios ( fascinante la idea).


Bergson, premio Nobel en 1940, distinguía entre un tiempo objetivo, que describe como falso, homogéneo y uniforme, es el tiempo vivenciado. Y en efecto la vivencia del transcurso del tiempo no es en absoluto uniforme, como sí lo es la hora del reloj. Todos podemos comprobar como hay horas que vuelan y otras que se nos hacen interminables. Cuando estamos inmerso en la cotidianidad de nuestros trabajos, estos se desarrollan en el mismo lugar y exigen de nuestra atención y concentración mantenida, las semanas pasan tan rápidamente que da vértigo.


Todos los días tienen 24 horas, pero no todos duran lo mismo para nosotros. Hay días que se escapan volando y hay otros que parecen que nunca acaban. El tiempo falso es ese objetivo, exacto y uniforme que marca el reloj. El tiempo verdadero es vivenciado, el subjetivo que es irregular, voluble y caprichoso.


Pensando en ese tiempo subjetivo se puede decir, ¡ qué corta es la vida y que larga una noche de insomnio!.


Cuando somos niños el tiempo transcurre lentamente y conforme nos hacemos mayores el transcurrir del tiempo se hace más rápido. Un día en la vida de un niño de cuatro años equivale a una semana en la de un joven de 20 años y probablemente un mes en la de un adulto de 50 años y un año en la de una abuela centenaria. Los niños cuenta con un horizonte temporal dónde la unidad de tiempo es el día, los adolescentes quizás tengan la semana como referencia, mientras los adultos jóvenes comienzan a considerar las cosas de mes en mes y de un año en año los que rondan los 50. Aseguran los ancianos que a partir de los 70 las décadas pasan volando.


Creo que era Protágoras quien decía: "El hombre es la medida de todas las cosas". Siendo así, para un niño de un año de edad, un año es toda una vida, mientras que para una abuela centenaria un año es solo una centésima de vida.


En definitiva, el tiempo subjetivo, el tiempo como vivencia es un movimiento uniformemente acelerado. Jorge Guillen sólo precisa tres versos para transmitirnos la idea: " Y se me escapa la vida,/ ganando velocidad/ como piedra en su caída".


Hay días que tiendo a la melancolía, y hoy quizás sea uno de ellos, pero conviene dar valor a las cosas y pocas hay tan valiosas como el tiempo. Hay vidas cortas cargadas de vida y vidas largas sin vida apenas. La mejor manera de aprovechar el tiempo es intentar vivir siempre en el presente, dando vida a nuestros días y no simplemente acumulando días de vida. No olvides que el tiempo , el verdadero, es subjetivo y que de ti depende en gran medida.



5 comentarios:

Alberto M dijo...

tengo muchas ganas de leerte esto sobrio. Mañana espero hacerlo y con tranquilidad además.
Un abrazo, Matilde.

El hada del Sur dijo...

Hola Alberto:
Me alegra saber de ti.
Hacia tiempo que no te veia. Curioso esto del blog porque llegas a tener cierta complicidad con determinada que te lee y te escribe. Espero estes bien. Un abrazo guapo. Matilde

Iván López dijo...

La concepción del tiempo de Bergson es muy interesante...siempre he estado en la dicotomía de vivir en un presente continuo. sin pasado, sin futuro.

El hada del Sur dijo...

Hola Iván:
La mejor manera de aprovechar nuestro tiempo es vivir plenamente el presente aunque el asunto no resulta sencillo ya que pasamos tiempo añorando el pasado y preocupados por el futuro. Pienso además que todo en esta vida se puede aprender, asi que es posible aplicarse y centrarse al maximo en el presente. Un abrazo.

Alberto M dijo...

Podemos hacer una lista de segundos siguiéndole el sonido a un tic-tac de reloj.
Y podemos permitirnos la melancolía, Matilde.

Claro que estoy bien, y acompañado en esa complicidad de la que hablas.
Y también con tus escritos.

Otro cariño.