sábado, 3 de enero de 2009

Momentos de soledad


El encuentro con nosotros mismos nos ofrece la posibilidad de reflexionar, mirar hacia nuestro interior y crear muchas de las ideas que luego compartiremos con los demás. Cuando logramos superar nuestros miedos a estar sin compañía y disfrutamos de esos momentos, nos sentimos libres y fuertes ante la vida.
Sentir la soledad es sentir la ausencia, y la experimentamos de una forma íntima, subjetiva e independiente de la realidad. Es decir, podemos sentirnos solo tanto sin estamos sin compañía como si nos hallamos rodeados de gente. En ambos casos, hablamos de una soledad destructiva, impuesta y sufrida que no elegimos y de la que intentamos escapar de mil manera: con distracciones y adicciones, con la búsqueda compulsiva de personas...Cualquier cosa parece servirnos para llenar el vacío que nosotros mismos nos sentimos incapaces de colmar
Pero existe otra manera de vivir la soledad y es desde la presencia; es decir estando solos pero sin sentirnos solos. Disfrutando de nuestra propia compañía; algo que lejos de ser una obviedad, puede llegar a convertirse en una fuente de satisfacción interior. Hablamos entonces de una soledad constructiva, un estado en el que sentimos enteramente la libertad y la responsabilidad sobre nuestro tiempo, nuestras actividades y nuestros sentimientos.
Aceptando la soledad, nos preparamos también para convivir con nosotros mismos y terminamos convirtiéndonos en un regalos para quien nos rodea.
Y es que, además, además es necesario vivir sin pareja. Pienso que tanto hombres como mujeres en algún momento de nuestra vida deberíamos hacer el ejercicio de estar un tiempo suficientemente largo sin pareja. No me refiero a ese tiempo que existe entre una relación de pareja que concluye y otra que espera que comience, o a cargar como inexorable en la vida "estar solo" porque no se encuentra con quien estar, sino a una elección consciente de un ejercicio pleno de la autodeterminación y el autoabastecimiento económico, afectivo y sexual. Se trata de una experiencia inigualable para dejar aflorar nuestros recursos y capacidades, conocernos como de ninguna manera podemos hacerlo.
Disponer exclusivamente del tiempo, espacio, voluntad, recursos-y hasta del control remoto de la televisión- es una experiencia sumamente placentera que todos debemos experimentar. Quienes pasaron de la casa familiar a la casa matrimonial que terminó, quienes padecieron una pareja violenta o desvalorizante, quienes transitaron a un divorcio traumático, quienes nunca se fueron solas de vacaciones, quienes nunca estuvieron en pareja y siente eso como una frustración, se deben en su vida la experiencia de vivir felizmente solas, de no compartir la casa ni la cama con nadie, ni añorarlo, durante un tiempo prudencialmente largo.
La situación puede llegar inesperadamente, pero ahora que está, puedes reelegirla tu misma: " si esto esta bien así, quiero aprender y disfrutar de estar sin pareja". Y actuar en consecuencia con ello. Decidir la vida como si nunca fueras a estar con alguien te permitirá conocer tus propios limites, recursos, deseos, posibilidades, como nunca antes lo pudiste haber hecho. Diseñar tu espacio solamente para ti es una experiencia vital que cualquiera debería conocer. Qué deseas, cómo lo deseas,cuánto lo deseas, será una experiencia inigualable de la que aprenderás más de ti mismo que en el resto de tu existencia.
En los momentos que sientas que tu voluntad de continuar sin pareja flaquea-los mandatos son fuertes y esto puede sucederte por convencida que estés de vivir esa experiencia-, solo sera necesario recordar los cientos de condicionamientos que tenías cuando estabas en esa situación. Esa pareja diferente que sueñas no podrás ser nunca si ante no eres otra de la que fuistes. Estando sin pareja no tienes porque estar solo cuando no quieras estarlo. Muchos hombres y mujeres en pareja están profundamente solos. Recuerda como tu mismo lo sentisteis cuando así estando acompañado. Amigas y amigos, familiares y hasta tu mismo puede ser una excelente compañía, cuando sientas que estar solo no es lo que quieres. No se trata de renegar de la relación de pareja, se trata de reconocer que la relación de pareja no es lo que pensamos que es cuando estamos solos...Es lo que vivimos cuando estuvimos en pareja, y siempre que nosotros no podamos ser otras que las que fuimos eso se volverá a repetir de modo inexorable. Se trata de que si no ahondamos en nosotros mismos, no nos amigamos con nosotros mismos, nuestras relaciones siempre serán lo que fueron, las que hasta aquí nos trajeron. Se trata de que sólo quién pueda estar solo en plenitud puede estar plenamente con otros.


7 comentarios:

Alberto M dijo...

Es inevitable, el pan.
La proyección, en cambio, es el circo de un pueblo en el que vive mucha persona.

El hada del Sur dijo...

El alimento es necesario. El amor y la compañia son buenas pero inevitablemente es cierto que la proyección de como deberian ser las cosas viene más enfocada por lo social.Buen comienzo del mes de Enero. Los reyes estan por llegar Alberto. ¿Qué le vas a pedir?.

Alberto M dijo...

¿Así a bote pronto?
Que no me denuncien.

El hada del Sur dijo...

Alberto, creo que los magos de orienten estan muy ocupados ellos con la entrega de regalos. No creo que te denuncien pero yo me encargo si veo alguno de estos reyes de comentarlo. Voy a escribir mi carta esta noche y agregare tu deseo. Te mando un beso guapo

Alberto M dijo...

Un besote para ti, preciosa.

(Diles que me conformo con que no me registren)

PERIODISTA dijo...

Saludos desde Tenerife de un seguidor que cada verano se da unos buenos paseos por Málaga.

El hada del Sur dijo...

Alberto no te registran. Dicen que eres genial, divertido y eleocuente. Así que estan contentos contigo. Otro beso