martes, 13 de enero de 2009

A MIS ENEMIGOS


En esta ocasión echamos la vista atrás para detenernos en el papel que juegan los distintos tipos de enemigos..

No me considero un ser angelical aunque lo parezca, Tengo mis uñas y hoy quiero enseñarlas. Para no llamarnos a engaño comenzaré haciendo mía una frase de Erasmo Rotterdam: "Es un honor ser vituperado por la estulticia".
Y dicho esto entremos en materia. Hay una obra de Cela en la que se puede leer una curiosa dedicatoria: " A mis enemigos, a los que tanto debo". He de reconocer que no tengo la suerte de Cela, ni su categoría en el ámbito creativo, ni desgraciadamente unos enemigos de quien aprender. Lo bueno de la crítica es que te demuestre tus defectos, pero estos enemigos que a veces dan la cara en el anonimato muestras más los suyos.

Por cierto, unos defectos horribles y algunos grotescos como son la envidia, como todo lo feo, es obscena. La palabra obsceno viene de fuera de escena, es decir, lo que se hace a escondida porque se debe ocultar a la vista.

Creo que debemos permanecer en el anonimato cuando se alaba para no parecer aduladora, pero uno no debe ocultarse cuando critica duramente, entonces hay que mostrarse y si no lo hace es cobardía. Es decir, por si hay alguna duda y no ha quedado claro, alguno de mis enemigos han sido envidiosos, obscenos y cobardes.
¡Qué mala es la critica descalificadora que sólo busca destruir y que no aporta nada útil!.
Goethe decía que es más fácil detectar un error que descubrir la verdad, porque el error flota en la superficie, mientras que la verdad habita en las profundidades y pocos se atreven a bucear para llegar hasta ella. Y la verdad está reñida con la maldad, por eso los que son simplemente descalificadores son fruta podrida que se escupe a la primera mordida.
¡Qué distintas las personas que critican constructivamente!. Estos no son enemigos sino opositores necesarios como los auténticos amigos. Esta crítica constructiva tan necesaria para el crecimiento personal y la mejora de mi misma.
Las críticas constructivas van a permitirme reconocer un error y adquirir el compromiso conmigo misma de resolverlo.
Hay que darse cuenta que aquellas personas que de una manera constructiva nos indica aquellas cosas que podemos o tenemos que mejorar de nosotros mismos no es negativo, sino todo lo contrario, peor es cuando no nos dicen nada directamente y se dedican al chismorreo sobre nuestros defectos o debilidades ( cosa habitual...).
El recibir criticas constructivas siempre es positivo porque permite ver errores imperceptibles a veces a nuestros propios ojos y así ponernos a trabajar para mejorarlo.
Hemos de mirarnos con valentía, ya que si no empezamos por conocernos será imposible saber quienes somos, reconocernos en nuestros actos y hacernos responsables de cada uno de ellos. Nunca sabremos con claridad cuál es el límite entre el adentro y el afuera.
Si es cierto que queremos conocernos, debemos aprender a mirarnos con valentía, decidiendo simplemente ser, aun a riesgo de perdernos por un rato.
Sólo así podremos lograr que sólo sea nuestro interior lo que nos defina realmente. Una tarea de por sí difícil, sobre todo si pretendemos afrontarla sin aislarnos de los demás, sin renunciar a nuestros grupos de pertenencia social, laboral y familiar.
Yo no quiero decir con ello que ignoremos a los demás o nos volvamos sordos a sus opiniones, entre otras cosas porque necesitamos de sus miradas para completar nuestra percepción de nosotros mismos, para ver todos esos aspectos que se ocultan en puntos ciegos a nuestra mirada. Aprender a mirarnos significa no condenarnos a andar por el mundo preguntando a los demás quienes somos o como deberíamos ser.
Ahora a riesgo de ser acusada de individualista, sigo sosteniendo que al objetivo del bienestar común le vendría muy bien que cada uno empezara a preocuparse de su propio desarrollo, aunque sólo sea para ayudar de la forma más apropiada, justa y eficaz al prójimo.

5 comentarios:

Iván López dijo...

La envídia y el chismorreo son inherentes al ser humano. La diferencia está en quien chismorrea mirandose a su ombligo y quien después de chismorrear se da cuenta de qué él también tiene defectos. Tu foto me dice... resistirse a unas piernas vestidas con tacón...es difícil...

El hada del Sur dijo...

Hola Ivan:
El ser humano tiene la costumbre de dejar de mirar sus defectos y dedicarse a hacer las críticas a los demás con el mayor descaro sin reconocer las carencias que presenta el mismo. Es bueno la autocritica porque esto permite siempre mejorarnos cada día. Gracias por la sugerencia de la imagen. Un abrazo

Alberto M dijo...

A mí que la autocrítica no tenga límite me echa para atrás, tanto, que me encuentro con mi autocrítico. Como es un niño de dos años, le pago aunque sea yo. Por malo.
:P

El hada del Sur dijo...

Hola Alberto:
La autocritica es buena en cuanto nos ayuda e rectificar. Ya sabemos que no somos perfectos y es de humano equivocarse. En la vida tenemos que decidir y arriegar aunque luego podamos reconocer que nos hemos equivocado. Creo que tu niño interior es algo severocontigo. ¿Así de autocritico eres contigo?. ¿Y con los demás? Espero que te hayas puesto bueno de la gripe. Te he tenido en mis pensamientos. Un abrazo guapo

SONIA dijo...

Hola mati:Me ha gustado mucho..esto es algo en lo que mucha gente deberia aplicarse el parche como digo yo.Conozco a unos cuanto/as y supongo q todos conocemos a alguien.Yo este comentario lo he repetido millones de veces cuando alguien me hablo de alguien y tambien tiene porque callar,incluida yo.Aunque se puede aprender mucho de los fallos que una comete y en los fallos de nuestra propia forma explicarnos y comunicar algo.Nunca seremos perfectos pero siempre podemos mejorar.Lo que mas me gusta es que nunca se termina de aprender algo.Sigue asi eres la mejor escribiendo.Un besazo y nos vemos mañana.SONIA.