martes, 30 de diciembre de 2008

MIENTRAS VIVIMOS

Es cierto que afrontar el desafió de nuestro día a día parece cada vez más difícil. Es verdad que la tentación de volver a lugares más seguros de nuestro pasado es por lo menos tan tentador como dejar volar nuestra fantasía al mundo idealizado del futuro, donde nuestros sueños se hacen realidad. Y esta afirmación es así tanto para nosotros como para nuestro pueblo o ciudad, para nuestra provincia y, muchas veces, incluso para nuestro país.
El mundo es, verdaderamente, un espacio complicado porque no es lo que fue ni tampoco es lo que será; es lo que es, aquí y ahora.
El mundo, te decía, es el que es. Y en él, nos guste o no, yo soy quien hoy soy. Todo lo que hayamos ido depositando en nuestra vida en el pasado o todo lo que podamos imaginar de nuestro futuro es hoy, tan sólo un recuerdo o una fantasía y como tales, para bien o para mal, no existen en la realidad tangible. El mundo real, el que nos contiene y al que pertenecemos, es sólo el presente y es el único cierto.
Sin embargo, anclarse en el presente no significa prescindir de la experiencia. Más bien consiste en aprender a no ser esclavo de ella. No hay que interpretar con ello que no contemos con la experiencia ni tampoco pensar que no tengamos proyectos.Yo considero que vivir en el presente es entregarnos a nuestros planes como un desafió que nos permita que cada cosa nos sorprenda; vivir cada instante y cada experiencia sin anticipación, sin condicionantes, sin miedos. Hablo de proyectarnos al futuro, pero sin llegar a habitar en él. Hablo de estar en paz con el pasado para dejar de recurrir a él buscando excusas y justificaciones.
Para realmente vivir con intensidad es necesario estar anclado en el presente, dado que la única vida verdadera es aquella que transcurre en el tiempo y en el lugar en el que cada uno de nosotros está.El presente es el resultado de todo lo que hemos vivido y es siempre nuestro mejor momento, sobre todo porque es el único momento sobre todo porque es el único momento sobre el que realmente podemos actuar.
Vale la pena insistir, crear, reintentar, fracasar, empezar de nuevo, construir y compartir. Vale la pena vivir, aquí y ahora sin postergación. Y más si estamos dispuesto apostar, casi a ciegas, por lo que sigue, por el futuro, por el resto de nuestra vida, que como dice la canción , empieza hoy.
Por un presente más intenso. Os deseo Feliz año 2009.


4 comentarios:

el Gil dijo...

salut!!
lindo blog
feliz año
:)

Iván López dijo...

interesante reflexión sobre el ahora y el futuro. es un tema que siempre me ha fascinado y de hecho me has inspirado y escribiré algo sobre lo que pienso en el blog. a ver si puedo.... feliz año.

Iván López dijo...

opr cierto. me encantan las fotos de tu blog... ;-)

El hada del Sur dijo...

Hola Ivan:
Verdaderamente pasamos mucho tiempo recreandonos en nuestro pasado y en planteandonos el futuro. Todo esto hace que perdamos La perpectiva de nuestro presente. Me alegra que te haya inspirado aunque creo que tu ya de por si tienes una buenisima inspiración. Te deseo un fantatisco nuevo año lleno de inspiración. Un abrazo. Matilde