lunes, 1 de diciembre de 2008

Fluir con la vida


La humanidad lleva siglos preguntándose qué es lo que hace que una vida merezca la pena y cómo puede cada persona llegar a crear una vida plena. Hasta ahora no habido una respuesta definitiva a esta cuestión.
Considero que lo más importante sea que la felicidad de uno mismo no depende tanto de las circunstancias externas-como el amor, el dinero o la salud- sino de nuestras circunstancias internas, es decir, de cómo somos y nos enfrentamos a lo que nos ocurre en la vida. Por eso es preciso aprender a manejar la vida interna. Y, para ello, debemos ser capaces de encontrar la satisfacción y el propósito de la vida sin depender de las circunstancias externas.
Han habido algunas investigaciones en el campo de la psicología que han determinado que existen momentos en los que las personas dicen sentirse verdaderamente felices y realizadas; son momentos en los que existe un proceso de involucración total con la vida y que se le ha identificado con el termino "fluir".
Se ha solido creer que los mejores momentos de nuestra vida se producen cuando nos encontramos relajados, sin hacer nada, descansando. En realidad, sucede exactamente lo contrario: los mejores momentos de nuestra vida suelen ocurrir cuando nuestro cuerpo o nuestra mente han alcanzado el limite de su esfuerzo voluntario para conseguir algo valioso. Cuando hemos luchado por alcanzar una meta, cuando hemos dado todo de nuestra parte para lograr un objetivo, es entonces cuando nos sentimos realmente felices y realizados.
Cuando fluimos, tenemos el control de nuestra energía psíquica y podemos emplear libremente nuestra atención, concentrarnos plenamente en la actividad que estamos llevando a cabo en ese momento. Los problemas y las preocupaciones desaparecen de la conciencia, el sentido del tiempo se distorsiona e incluso nos olvidamos de nosotros mismos, vivimos en ese instante en el aquí y ahora, involucrados en nuestro presente.
Todos nuestros sentidos fluyen en armonía, nos sentimos preparados para hacer frente a los retos que se nos presentan, sentimos poseer las habilidades necesarias para lograr aquello que nos proponemos.
Incluso el acto más simple puede transformarse en algo muy agradable si logramos fluir con él. La clave está en saber convertir las actividades de cada día en nuestros retos y desafíos.
Si aprendemos a fluir, nuestra personalidad crecerá y se tornará más segura y fuerte, gracias que habremos invertido nuestra energía psíquica en alcanzar las metas que nos habíamos propuesto conseguir. Si somos capaces de organizar nuestra conciencia para experimentar los beneficios del fluir tan a menudo como nos sea posible, nuestra calidad de vida mejorará sorprendentemente. Pero recordemos que el control de la conciencia no es simplemente una habilidad intelectual, pues necesita la colaboración de las emociones y de la voluntad.
Aprender a fluir es aprender a disfrutar de lo que uno hace y a dar todo de uno mismo ante las cosas que se presentan en la vida.
Personalmente cuando he reflexionado en la idea del "fluir", me ha hecho ser más consciente de la importancia de mantener una actitud positiva y creativa en todo lo que hago a lo largo del día. También me ha animado a valorar y afrontar los retos inherentes a situaciones que a menudo me han parecido adversas y molestas. He terminado el mes de Noviembre con una situación adversa pero con la intención de ser positiva y de aprender cada día más de fluir en todo lo que hago. El fluir no se detiene solo ahí, ya que nos anima a darle un sentido de flujo a nuestra vida entera, definiendo claramente cuales son nuestras metas tanto a corto como a largo plazo.
Cuando una meta importante se persigue con resolución y todas las actividades diferentes se juntan en una experiencia de flujo unificada, el resultado es que esa armonía se ha incorporado a la conciencia. Quien sabe cuales son sus deseos y trabaja con el propósito de lograrlo es una persona cuyos pensamientos, sentimientos y acciones son congruentes entre si, y por tanto es una persona que ha logrado la armonía interior.
El propósito, la resolución y la armonía unifican la vida y le dan significado al transformarla en una experiencia perfecta de flujo.
Este estado de flujo supone que seamos capaces y conciente de concentrar nuestra energía psíquica y atención en planes y objetivos de nuestra elección y que sintamos que vale la pena realizarlos porque se ha decidido este tipo de vida, y se disfruta cada momento en lo que se hace.
También la idea de fluir es importante cuando nos enfrentamos antes los problemas o situaciones que no se presentan como esperábamos. Aquí también es importante dejar que las cosas fluyan, dejar que todo se acomode por su cuenta. Tenemos que aprender ante lo inesperado y saber aprovecharlo es un entrenamiento que debemos aplicar en los pequeños sinsabores de la vida y los grandes fracasos. Porque ninguno de los dos serán tal cosa si sabemos encontrar las oportunidades que nos muestra esas situaciones.

1 comentario:

Francisco José dijo...

Totalmente deacuerdo. Particularmente recomiendo una actividad que ayuda a nuestra conciencia a encontrar ese punto de conexion con uno mismo, con el TODO, con la vida y su fluir. Esta actividad es el Yoga, a parte de innumerables ventajas para tu cuerpo.