sábado, 20 de diciembre de 2008

El fénomeno de la obediencia extrema. ¿Sería posible en nuestros días una nueva dictadura?


Tras las convulsiones políticas y sociales vividas no solo a lo largo del siglo XX, sino a través de toda la historia de la humanidad...Podríamos preguntarnos si hemos aprendido algo. ¿Podría repetirse la historia?. Algo así pensó Ron Jones en 1.967, cuando intento replicar en un instituto californiano el germen del fascismo totalitario cuando un estudiante le pregunto como los alemanes dicen que ignoraban el holocausto judío. ¿Cómo podía las gentes de las ciudades, los obreros, los profesores, los doctores, decir que no sabían nada de los campos de concentración y las matanzas?. ¿Cómo gente que eran vecinos o incluso amigos de judíos podían decir que no estaban allí cuando sucedió todo?. Sin pensárselo, el profesor decidió llevar a cabo un experimento en la clase con sus alumnos: instituyó un régimen de extrema disciplina en su clase, restringiéndose sus libertades y haciéndoles formar en unidad. En primer lugar necesitaba un líder, una figura de autoridad, después llega el uniforme para que no exista diferencias, lo que en el fondo nos hace perder nuestra personalidad para anteponer el bien del grupo. Finalmente el marketing que lo convierte en un nuevo régimen al representarlo con un nombre y un símbolo. Ordena a los alumnos que le llame "Mr Wieland", desde ese mismo momento, y siempre dirigirse a él en pie. El nombre de este movimiento fue la tercera ola. Ante el asombro del profesor, los alumnos reaccionaron con entusiasmo a la obediencia exigida de ellos. Los alumnos seducidos por la parafernalia en tres días, han creado su grupo, excluyente y poderoso, pues cada uno de ellos han encontrado en esta forma de fascismo algo de lo que estaban necesitando...pero jugar con el fascismo es peligroso y este experimento pronto se escapa de las manos, al convertirse en una forma de poder que ejercen sobre sus compañeros de instituto e incluso con el resto de la sociedad. Una solución que en manos de una juventud aburrida, sin esperanza de futuro y carente de objetivos avanza imparable cuando ven hasta donde pueden llegar, se plantean que no pueden acabar, que les presentan grandes aciertos y bastaría con solucionar los errores. Es entonces la tragedia y el fanatismo la que les dice que no hay salida para ese camino.El experimento, que originalmente debía durar solamente un día, pronto se extendió por toda la escuela. Aquellos que disentían fueron aislados o incluso agredidos si no se unían al movimiento, y los miembros comenzaron a espiarse y desconfiar entre si. En el quinto día , Ron Jon fue obligado a dar por terminado el experimento. La tesis principal de este experimento realizado por el profesor de historia Ron Jones y que fue escrita posteriormente en una novela por Morton Rhue llamada "la ola" es la demostración de como funciona el ser humano presionado y amparado por el grupo. ¿Hasta donde somos capaces de llegar por sentir que pertenecemos a un grupo?, Como nos puede cambiar los sentimientos y llevarnos por derroteros que ni siquiera podríamos imaginarnos. Este experimento bucea en los entrecijos del totalitarismo para reflexionar si es posible que se vuelva a repetir un momento histórico como el del tercer Reich.Esta experiencia nos demuestra la facilidad con que es posible adscribirse a un movimiento de corte fascista. En la Europa de las Democracias asentadas y firmes, el descontento, la falta de oportunidades económicas y la ausencia de valores éticos alimentan un granero de ciento de miles de personas que, ante su propia desorientación, no verían con malos ojos la llegada de un régimen totalitario que limpiasen sus dudas mediante una buena dosis de disciplina, jerarquía y seguridad de pertenecía a un grupo. Este experimento nos conduce a reflexionar sobre como en determinadas circunstancias todos podríamos caer inexorablemente en el fanatismo de una ideología. Los sentimientos de pertenencia a un grupo, de unidad, de un fin común, de ayuda mutua...son las trampas que paulatinamente van minando las consciencias hasta caer en lo más radical, en lo más cruelmente rígido.También nos supone una reflexión sobre las consecuencias que pueden tener la obediencia extrema a la autoridad. Incluso hoy, el fenómeno de la autoridad extrema en épocas como la del tercer Reich no se ha terminado de comprender desde un punto de vista científico.
Existe una serie de experimento en el campo de la Psicología social, sin embargo, que han examinado el comportamiento de individuos en una situación colectiva que han arrojado resultados preocupantes.Uno de los experimentos más famosos se llevo a cabo en 1.971, en la prisión de Stanford, que estudio el comportamiento humano en situaciones de encerramiento. El experimento de Milgram realizado en 1.962 por el psicólogo Stanley Milgram estudio la voluntad de gente normal de seguir las instrucciones de figuras de autoritarias aún en contra de su propia conciencia y principios.
Queda la reflexión de cada uno de nosotros sobre si es posible en nuestros dias la vuelta de una dictadura.

2 comentarios:

Edu dijo...

No se si existe un gen de la autoridad, mas creo que es la estructura social quien hace al autoritario, que debemos distinguir del territorial, lo primero seria social, lo segundo biologico, instinto animal, el de posesion. Por eso creo que la socializacion humaniza y nos desapega de cualquier rasgo fascista.
Saludos.

Iván López dijo...

mi buena esta película Hada. El germen de la autoridad mata al individuo. El poder corrompe, solo mediante la solidaridad y enterrando el ego se ppodría vivir en paz.