domingo, 28 de diciembre de 2008

CRIMEN Y VIOLENCIA EN LA SOCIEDAD


Podría hablar de las causas de la criminalidad y de los derechos inalienable que posee todo ser humano. Podría hablar de las medidas oportunistas que toman los gobiernos "democráticos" conservadores para "atajar" el crimen con soluciones ejemplarizantes y populista que solo afectan al síntoma y no al origen. También podría hablar de las causas de la aparente ausencia de valores de la "clase media".

Y si la coloco como critica sobre "la naranja mecánica" de Anthony Burgess y llevada al cine por Stanley Kubrick ,quizás todo lo anterior estaría incluido.

La pregunta que plantea este libro no debería ser la más obvia, la que aparece en la superficie del texto: ¿Es el hombre un ser violento?, sino ¿Es la sociedad violenta con sus miembros?.
Porque la naranja mecánica trata principalmente de la libertad del individuo contrapuesta al bien colectivo, o más bien se plantea hasta que punto es legítimo que el colectivo, a través de sus representantes (¿o son representantes los que deciden en última instancia por el colectivo?), destruyan al individuo en función del interés general .
Este libro no ha perdido su interés y explora un tema de rabiosa actualidad.
Creo que ya todo el mundo conocemos el argumento de la obra de Anthony Burgess a través de la mítica película de Stanley Kubrick. Esto permite abordar el argumento distanciándolo de la violencia explicita de las imágenes y centrándose en el trasfondo de la novela.
¿Por qué, a pesar de ser pieza fundamental, no es la violencia de Alex el protagonista, tan atractiva y tan repulsiva a los ojos occidentales, el eje de la narración?. Porque Burgess pone en mano ( y boca) del adolescente y su panda una forma de entender la diversión que no está viciada por el moralismo monoteísta. La crueldad, tan común en el ser humano desde los primeros estadios, aparece como una formula más a escoger para su esparcimiento, una opción válida según los cánones aprendidos del entorno individualista y desestructurado en el que viven, donde otras preocupaciones (vivienda, trabajo, dinero) priman sobre una familia y una educación decadente o inexistente, incapaz de atajar los instintos agresivos en sus primeras manifestaciones.
Juventud y violencia son rasgos reconocibles, lugares comunes visitados en nuestra sociedad.
Queda claro en la novela términos como elección moral, libertad primigenia del ser humano que lo distingue de las bestias: la capacidad de percibir, razonar y decidir sobre sí mismo, sus acciones y su futuro.
Alex , nuestro protagonista es eminentemente un ser libre y como tal se expresa, rasreceando a su alrededor en el puro ejercicio de su libre albedrío.
Cuando Alex comete un crimen (es decir, cuando el estado tutelar establece que ha rebasado el límite impuesto por el colectivo al que representa) su libertad se ve brutalmente amputada. No solo eso, sino también su identidad (ahora será el recluso 6655321) y posteriormente también su capacidad de decidir: es condicionado para rechazar cualquier forma violenta, una suerte de "naranja mecánica" incapaz de manifestar su condición humana.
Así volvemos a la pregunta planteada al principio: ¿es la sociedad violenta con sus miembros? ¿Justifica el bien de la sociedad la violencia del estado?. En palabras del responsable de la técnica empleada sobre Alex: No nos interesa los motivos, la ética superior. Solo queremos eliminar el delito..." La observación del Ministro del interior es harto indicativa: "Y aliviar la espantosa congestión de las prisiones". Lo que conduce, inevitablemente, a la legitimidad del estado como representante del colectivo.
Podemos observar como muchas veces las medidas correctivas para ciertos actos: puede convertirse en una privatización de la acción del individuo, llevándole a un encierro personal en uno mismo, convirtiéndose en un ser débil, sin capacidad de decisión, a merced de lo que los demás pretendan hacer de el.
Llego a la conclusión que el individuo esta al final condicionado después de todas estas medidas correctiva aplicadas pero ¿ es que antes no lo estaba? ¿ es que en algún momento somos libres?


6 comentarios:

Edu dijo...

El ser es humano en cuanto vive socialmente, a partir de eso pierde humanidad. La violencia es un recurso de cualquier animal para sobrevivir, ya sea en defensa de su nicho ecologico o de el mismo. El estado ejerce una funcion represora, economica y moral. Pero tambien actua como ente social, al suministrar educacion, cultura o sanidad, indudablemente no siempre, sobre todo en estados de rasgos autoritarios ya sean liberales o sociales. La violencia acabara el dia que el ser sobrepase el concepto de posesion. Mientras el individuo sera esclavo de su yo fisico y sus circunstancias de tiempo y espacio y de las estructuras sociales que el genera.
Un Saludo

El hada del Sur dijo...

Hola Eduardo:
Gracias por tus comentarios que me parecen muy adecuados.
Con respecto a lo que comentas es cierto que no se le puede privar al ser humano de uno de los instintos primordiales necesario para su supervivencia como es la agresividad. La violencia es diferente a la agresividad en cuanto que la primera es aprendida y el sujeto lleva una intencionalidad más consciente de dañar al projimo, en la agresividad el sujeto solo utiliza su instinto para defenderse. La soociedad desde luego nos suministra como ente social la educación, las normas de convivencia y establece los limites necesarios. La cuestión es que el sujeto va a tener una libertad limitada. Un abrazo. Matilde

Alberto M dijo...

Ayer inicié (usted y yo definitivamente tenemos un tipo de historia có(s)mica)...
Inicié, te contaba, la serie The Wire (vi tres capítulos). El inicio lo recuerdo casi exactamente.
Hay un negro asesinado en el suelo. Un poli interroga a uno que le conocía. Este le dice que él y sus amigos, así como la víctima, siempre jugaban a los dados en las noches y que Moco (el cadáver) siempre iba a jugar con ellos. Lo que pasaba es que Moco siempre recogía la pasta para apostar en cuanto la ponían en el suelo. Siempre lo hacía y... bueno, alguna vez le metieron alguna paliza. Nadie imaginaba que... Entonces el poli le preguntó: Oye ¿Y si siempre robaba la pasta por qué le dejábais entrar para jugar la partida? El negro dijo: Bueno, estamos en América, este es un país libre ¿no?

Otro beso.
(Con todo este jaleo identificativo al final me enamoraré de usted, aunque se me pase enseguida) Feliz estancia sevillista, amiga Matilde.

El hada del Sur dijo...

Hola Alberto:
En el silencio de la noche se oyen mis risas. Además de considerar tu mensaje muy adecuado con respecto al mio ya que coincido contigo.
Me acordare en Sevilla de ti y quien sabe a lo mejor te encuentro por alli y me dices: Me suena tu cara.
Te mando un beso, bueno dos por ser final de año. Matilde.

Alberto M dijo...

Si te veo, no tengas ninguna duda de que te lo diré.
Y ya, nada de enviarnos besos y esas cosas, ya nos los damos en persona y con alevosía.

La Giralda, como siempre, ni se enterará (a ver, con tanta luz que la enchufan).

El hada del Sur dijo...

Cuando se desea algo dice Paulo cohello que el universo confluye. Así que a lo mejor quien sabe te veo. La giralda iluminada. Estare por calle Betis, si te veo te invito a una copa. Besos. Feliz año