jueves, 30 de octubre de 2008

El silencio interior



El silencio cultivado cuidadosamente es el fundamento en el que muchos miedos se marchitan y mueren, simplemente porque se ven como lo que son: fantasías.
El silencio es reparador cuando esta marcado por la paz y la aceptación, cuando es una quietud nutritiva. No podemos estar activo todo el tiempo sin pagar un precio. Debemos equilibrar nuestra vida con el silencio.
El silencio es una revelación de la cantidad de basura que llena nuestra mente. Puede ser un alivio que sintamos de forma palpable, como un bálsamo apaciguador sobre una piel irritada.
Pero el buen silencio nos reserva todavía más recompensas, además del sosiego inmediato que aporta.
En primer lugar nos ahorra energía, dispersada normalmente en la constante actividad.
Cuando lo buscamos intencionalmente, le damos a la mente un respiro frente a nuestros problemas.
El silencio permite además que se produzcan los cambios significativos. Nuestra actividad, mental y física, a menudo nos mantiene en una rutina en la que nos movemos sin cuestionarnos, la dirección. Y así no es probable que cambiemos nuestros hábitos más improductivo o incluso nocivos.
El silencio interior es tanto la causa como el resultado de una mente desarrollada y ejercitada. A través del silencio interior se alcanza y se pone en práctica el dominio de uno mismo, que se basa en saber cuando hablar. Por eso decimos que el silencio es una señal de sabiduría.
El silencio interior conduce a la sabiduría, que a su vez es necesaria para escuchar, empatizar y amar a los demás. Sólo si estamos en el silencio dentro de nosotros mismos, podremos oir a los demás. De otro modo, sólo oímos nuestras propias reacciones a lo que dicen los demás. Si esperamos en silencio antes de responder a las emociones negativas que nos provoca alguien, podremos esquivar gran cantidad de conflictos y hostilidades.


3 comentarios:

El despertador dijo...

El arte de encontrar un momento de paz incluso en las brumas e un amanecer es maravilloso en un mundo sumido en las tinieblas.

Inés Prades dijo...

Me ha gustado tu reflexión sobre el silencio y el equilibrio interior. Me ha ayudado a entender el silencio un poco más, eso si del 'bueno' como tu matizas, sin propósitos, ni rencores, ni odios,..

Ese silencio, el buen silencio, es el que nos ayuda a encontrarnos y a superarnos.

Matilde, gracias por tu visita y tu comentario.
Hasta Pronto,

El despertador dijo...

No hay nada como el sonido del silecio. Me acordaba de dos canciones:
- "Silence and I" de Alan Parsons Project
y "El sonido del Silencio" de Simon & Garfunkel.
Un silencioso saludo
:-)