domingo, 5 de octubre de 2008

CAMBIOS EN LA VIDA


Todo en la vida son cambios, pequeños y grandes, buscado a veces y en otras ocasiones son inesperado. Cambiamos de aspecto, conocemos a personas nuevas, nos mudamos, cambiamos de trabajo........Pero a veces hay cambios que pueden desestabilizarnos y nos cuesta adaptarnos. La mejor manera de hacerlo es aceptarlo y actuar, extraer de esa experiencia las enseñanzas que nos permita crecer como personas.

Estos cambios plantean desafíos continuados, a los que volvemos una y otra vez en etapas posteriores del viaje de la vida.

Todo fluye, nada permanece "Esta visión de la realidad se atribuye al filósofo griego Heráclito. La vida es cambio constante, inevitable y necesario.

Todas las personas nos hemos visto en alguna ocasión ante un cambio que requería un considerable esfuerzo de adaptación. Y esta adaptación suele transcurrir con dolor.

En un principio cuando nos vemos ante determinados cambios procuramos amoldarnos a situaciones fluctuantes y vamos manteniendo el equilibrio mediante cambios constantes, pequeños ajustes en nuestra conducta para que todo siga más o menos igual: llamamos a los amigos cuando necesitamos compañía; si nos han hecho daño, procuramos reparar nuestras emociones........

Pero a veces algo deja de funcionar y perdemos el equilibrio. Por mucho que lo intentamos, esos pequeños ajustes ya no funcionan para volver a la estabilidad porque algo más grave ha pasado. Cuando nuestro entorno cambia de tal manera que los ajustes y soluciones que hemos ido aplicando hasta el momento ya no son suficiente para recuperar nuestro equilibrio es necesario que aprendamos nuestras estrategias y que adoptemos hábitos y emociones diferentes modificando nuestra forma de pensar para que al final encontremos un equilibrio diferente.

Podemos resistirnos a aceptar la nueva situación y no adaptarnos, pero esta actitud no hará más que aumentar el sufrimiento. Podemos también resignarnos pasivamente a las circunstancias, someternos y sufrir las consecuencias. Este camino nos llevara directo a la depresión.

Considero que tenemos que encontrar el camino medio. Es necesario saber que todo cambio te lleva a una perdida-lo que implica cierta tristeza- pero la mejor manera de afrontarlo es considerarlo una oportunidad para crecer. Cuando ocurre algo grave, resulta casi imposible divisar algo positivo. No obstante, los cambios dolorosos nos brindan la oportunidad de aprender y crecer.

Las personas nunca somos capaces de desarrollar nuevas conductas y estrategias como cuando sentimos dolor. Cuando estamos bien, no tenemos tanta necesidad de crecer y mejorar.

Hay personas, incluso, que aprovechan los cambios dolorosos para reorientar la vida.

Sea como fuere, el reto para todos nosotros esta en aprovechar los cambios para convertirnos en una persona mejor, más competente y más sabia.

Es cierto que cuesta enfrentarse a los cambios que se producen en contra de nuestra voluntad, pero en todo caso la transformación interna sólo depende de nosotros mismos. Así, todo cambio se convierte en oportunidad: nosotros decidimos ser personas dolidas y frustradas o mejores seres humanos.

Como dijo Edgar Jackson , "lo que importa no es lo que la vida te hace , sino lo que tu haces con lo que la vida te hace".

1 comentario:

El despertador dijo...

Hola Matilde,es una reflexión bastante positiva que nos alienta a aceptar los cambios y crecer gracias a ellos.
Me ha ayudado a reflexionar en que aunque "dolorosos" muchas veces los cambios personales son fundamentales para empezar a cambiar e influir en nuestro entorno también.
Excelente reflexión. Gracias por compartirla.
Un fuerte abrazo