domingo, 28 de septiembre de 2008

Amar y perder


Cuando se rompe una historia de amor, un sentimiento de desamparo e incapacidad se apodera de nosotros. Más tarde nos entra la rabia, frustración y tristeza........

Se trata de emociones que vendrán y se irán, que debemos dejarnos sentir sin anclarnos en ellas, que nos acompañarán en el duelo y nos harán más sabios.

Cuando se rompe una relación, se activan muchas emociones que resultan imprescindibles para completar este proceso y salir fortalecidos-aunque las consideremos negativas porque cuesta gestionarla-. La emoción más habitual y difícil de vivir es el dolor por haber perdido al otro. Incluso en aquellos casos que puede resultar liberador, tarde o temprano asoma el rostro del dolor por dejar lo conocido, lo que se amó, y por tener que enfrentarse a una nueva situación. Por suerte, vivir el dolor es necesario para completar con éxito el proceso de dicha ruptura y poder crear un futuro más esperanzador.

La inestabilidad de las relaciones escogidas es inevitable, ya que cualquier relación que es mutuamente escogida por dos personas puede ser también desescogida por una de ellas. Por otro lado pienso que este patrón tiene sus ventajas: la experiencia que nos va dando diferentes relaciones intimas contribuyen a su manera a nuestro crecimiento como persona, ya que cada relación puede añadir algo único al bagaje de experiencias, percepciones e historias compartidas que van dando forma a nuestra personalidad. No todas las historias de amor tienen la misma función en nuestras vidas ni tienen que ser como la sociedad considera se ha de establecer una relación.

En cada etapa de nuestras vida nos toca vivir lo que se nos enfrenta y hemos de tratar de realizar un análisis critico de nosotros mismos para ir mejorando y madurando ya que todo ello contribuye a reconocer las carencias que podemos tener y lo que tenemos que mejorar.

Cada historia de amor y le llamo historia porque están llenas de capítulos que no acaban hasta que llegue el último servirán para conocerte mejor siendo de esta forma como el individuo puede saber con más certeza lo que quiere o no quiere en esta vida.

Una elemental mirada filosófica nos enseña que, en el vivir, todo es ruptura y cambio, todas las pérdidas empiezan ahora, enmarcadas en lo que tenemos, en aquello que hemos construido y ganado en nuestra vida.

Constantemente nos despedimos de algo del pasado y dejamos paso a algo del futuro. Y todos sabemos que al final de nuestro camino nos enfrentaremos al tránsito definitivo de dejar de ser. Por todo ello, vivir nos obliga al ejercicio constante de saber abrir y cerrar, expandir y contraer, ganar y perder, ampliar y reducir, amar y doler.

Una persona sera feliz si sabe sintonizar con ambas fuerzas de la vida: la fuerza de la expansión y la de la retracción, la de ganar y la de perder. Ambas fuerzas están presentes en todas las vidas, todos sufriremos pérdidas y desamor, pero también disfrutaremos la dicha de la unión y el amor precedente


2 comentarios:

El despertador dijo...

Alguna vez leí esto:
"Hay que bajar para subir,
perder para ganar
sufrir para gozar
y morir para vivir"
En efecto como bien has expresado la idea de perder para ganar experiencia aunque implique dolor es parte del juego de la contracción y expansión.
Es entonces cuando entendemos este proceso que nuestras "perdidas se convierten en ganancias".
Brindo por tu artículo y por las ganancias que nos toca compartir.

Aceituna andaluza dijo...

Me ha gustado mucho tu reflexión hadita, es doloroso dejar atrás las personas, el tiempo que hemos amado, pero es inevitable dejarlos ir y sentir dolor para llenarnos de nuevas experiencias, que nos van dando Sabiduria, Consciencia, Autoconocimiento, Madurez.

Un beso.